domingo, 6 de agosto de 2017

Desde el impulso.















Es llegar al poema desde el impulso del dolor 
que brota más allá de la palabra y se estrella en la piel 
desmembrada e incrédula en su yo más profundo.

Padecer esta guerra sin nombre que me asola
 desde el remordimiento que transita mi voz
 y me exige justicia.

Dejar partir lo inevitable mirándolo de frente, 
una vez más sin miedo a ser lo que deseo
 desde mis pérdidas .


Perdonar las paupérrimas versiones
 de mí misma que asoman por instantes 
doblegando mi alegría en pedazos.


Adicta a mis adentros,
 peregrino buscando certidumbres
 que iluminen tanto camino inhóspito 
como queda aún por recorrer.


miércoles, 5 de julio de 2017

Introducción a diario de un viaje.












Ayer, mientras decidíamos los sitios prioritarios para visitar en Londres los próximos cinco días que estaremos allí, se me ocurrió escribir sobre el viaje que iniciaré mañana con mi hijo pequeño. 

¿Por qué no? Probablemente solo interesará a mis amigos más cercanos o incluso hasta ellos les resulte un relato intrascendente, pero aún así, no descarto la idea de contar todo aquello que veamos o experimentemos y que merezca la pena recordar al menos para nosotros dos.

De niña, casi adolescente, escribí un par de diarios que guardo con mucho cariño porque esa chiquilla a la que he leído alguna que otra vez, fui yo en su esencia más íntima y probablemente si no los hubiera escrito, no podría haberme retrotraído al pasado con la misma nitidez. 


Creo que los recuerdos que almacenamos, se van transformando de forma inevitable en aquello que a nuestra memoria tan selectiva, le gusta reflejar y éstos no siempre tienen porqué  coincidir con la veracidad exacta de los hechos.

Lo primero que pensé esta mañana ante el viaje, es en como nos habituamos a creer que nuestra vida siempre será igual, que nada nos desprotegerá o sacará de nuestra rutina diaria, salvo alguna enfermedad o muerte inesperada, hasta que un día a veces  por decisión propia a veces por la de otros se producen cambios  radicales en nuestro entorno que si bien se veían venir nunca terminaban de llegar.


Y miro hacia atrás,con ese vértigo que me sobreviene cuando le apetece y desde el momento en que el universo se alió conmigo o contra mí, porque eso, ahora no lo podré saber hasta pasado el tiempo.

Y visto mi piel con ganas de vivir  secándome  unas cuantas lágrimas -que siempre están ahí esperando en mis ojos- y que son imprescindibles para limpiar este dolor.

Y la sonrisa vuelve a mi boca inconsciente a pesar de todo.

Hoy, ahora, no puedo ser más feliz ante un viaje organizado junto a uno de mis hijos, aunque éste me traiga a la memoria otros viajes que también fueron muy dichosos junto a otras personas que ya no me acompañan.

La vida sigue, y ¿sabéis? quiero participar de ella todo lo que ésta me permita y solo puedo agradecérselo de antemano.




jueves, 29 de junio de 2017

Instinto de supervivencia.





































A veces la nostalgia se acerca a visitarme
y en el silencio inútil que silencia,
se apropia sin permiso de mi almohada
anhelando futuros que nunca han de venir
porque ayer incendiaron sus presentes.

Lo que ignora el puñal cuando hurga en mi dolor
es que la vida me pretende, ilusa
se afana en dominar mis precipicios
y guarda para mí paisajes de colinas
con valles donde caminar de nuevo.

Desde el amanecer, cultiva mis espacios,
con semillas de amor repara mis heridas
y disculpa mis guerras con el firme propósito
de dibujar sonrisas en mi boca.

Me toma de la mano y me levanta
como siempre, dispuesta y sin juzgar
me conduce al lugar de la ternura
por sus calles repletas de comienzos.

Me niego a repetir historias con finales,
despedidas que matan lentamente
arrancando pedazos de inocencia.

Solo atiendo a los gestos que procuran
amarme desde el fondo de mis ojos.




domingo, 28 de mayo de 2017

Desde tu balcón.



Nunca reparé en mi miedo a las alturas, solo quería volar hacia algún lugar donde no habitara el desamor. Un paisaje sin nombre lejos de miradas indiferentes repletas de grises.

Me hice la valiente para dar un paso adelante y escribí un the end a esta historia interminable que terminó siendo estéril por falta de cuidados.

A veces, si se me ocurre mirar hacia atrás en un gesto involuntario de nostalgia, puedo recordar lo mejor de lo que fuimos desde la ausencia del rencor, entonces, los vértigos me asaltan inconscientes aún, porque ya no estás en el calendario de mis espacios y lamento profundamente que nuestra historia se diluyera por culpa del viento del odio entre nosotros.

¿Cómo he de dejar de amarte alguna vez a pesar de no volver a amarte nunca más como entonces? Cómo borrar un pasado que nos pertenece pero que nunca más volverá a conjugar presentes o futuros con nosotros?

No resulta fácil cerrar puertas a sitios donde nuestro corazón se niega a volver pero que nos protegían de la incertidumbre del mañana. No es sencillo dejar la única vida que me atreví a vivir hasta ahora para volver a reinventarme.

Y desde tu balcón, que me ofrece la misma luz que me trajiste, contemplo con lágrimas involuntarias a mirlos y gorriones batiendo el vuelo en la inmensidad de su armonía, mientras tú, duermes el sueño de la felicidad que nos protege.


martes, 4 de abril de 2017

Solo sé.





















No sé si el desamor fue demasiado tiempo
una sombra alargada que no me dejó a solas
extinguiendo las fotos de un álbum en que fui protagonista.

No sé si es que dejé de creer en el hombre como tal
capaz de aniquilar su propio campo
de amapolas.

Solo sé que la vida no me odia después de todo,
y que espera, paciente, a que descubra
la bondad de unos ojos aún sin estrenar
dibujando en los míos reflejos de esperanzas.

Solo sé que has llegado, imprevisible,
y en forma de regalo inacabable
si observo tu mirada,
porque es imposible no amar todo el amor
que emerge de tus ganas de vivirme.



lunes, 13 de marzo de 2017

Hambrienta










Contemplo la felicidad
desde la luz hambrienta de mis ojos,
ruidosa y puritana,
la observo en la sonrisa
de aquellos que se buscan y se encuentran.

Anhelo su presencia llenando mis espacios,
y la sueño sin pausa y por defecto
en esta oscuridad inamovible
que me atrapa las ganas de quererme.

Sola en mi soledad, me traspasa tu ausencia
en un duelo desnudo de esperanzas
y de besos sin labios que besar.

No hay consuelo para mi desconsuelo
porque ya no me quema ni la culpa
al obviar éste amor que nunca fue
lo suficiente.



lunes, 27 de febrero de 2017

Suspicacias.

Se acercó sin ningún tipo de ambages para preguntarme como me encontraba, le habían dicho que me había separado y no podía creérselo. “Os veía un modelo de pareja perfecta” me dijo.

En el momento de oír esta frase comencé a preguntarme a mí misma cuántas veces  habíamos hablado de una forma más íntima con esta persona para que hubiera llegado a esa conclusión sobre nuestra relación.

 La respuesta fue un par de ellas y no más…

Es sorprendente como clasificamos a las personas solo por las apariencias sin tener más datos que puedan confirmar nuestras opiniones.

Yo, que suelo ser de carácter extrovertido y parlanchín en las distancias cortas, siempre he procurado huir de cualquier círculo social donde mayoritariamente y como tema de eje principal, se dedican a hablar de la vida de los demás, como si no tuviéramos bastante con nuestros propios problemas...

Desafortunadamente, lo que más detestas, llega y te pone a prueba de una forma descarada al constatar, que, de un tiempo a esta parte, he entrado a formar parte de la exclusiva más novedosa en el apartado de culebrones de mi barrio y mi entorno.

El primer mes de la ruptura de la relación, solo tú amigos más íntimos lo saben, pero es increíble la utilidad que tiene ese: “no se lo digas a nadie” para que en pocos días, el secreto más secreto, termine extendiéndose como una plaga y que la versión con la que comenzó, fiable o nada fiable, tras varios intercambios orales, termine mutando en una historia diferente en la que no me reconozco.

A muchas, muchísimas personas, les gusta el morbo y las miserias de los demás, no nos engañemos. Si no les queda claro tu fracaso,  lo indagan o  lo inventan, y si no consiguen hallar respuestas, no tienen ningún tipo de pudor en acercarse a ti con cara de estar dándote  el pésame para  preguntar hurgando en una herida que todavía sangra a borbotones.

Quieren y necesitan carroña para la conversación a la hora del café con las amigas, la adrenalina se les disparará mientras divagan excitadas sobre que pudo motivar una separación después de veinticinco años. 


“Seguro que hay cuernos” conjetura una del grupo que dice que no sabe por parte de quien, pero:" ¿qué otra cosa va a ser?" La que está junto a ella  apunta también, que si ha sido por problemas de caracteres: ¿por qué han esperado veinticinco años para separarse?

Lo peor de todo es que estas suspicacias puedan llegar a salpicar a los que más quieres y te quieren, esto si que genera un sentimiento de impotencia y desprecio hacia aquellas personas tan pobres de amor que necesitan alimentarse de la vida de los demás para olvidar el tedio y las desgracias de las suyas.