domingo, 28 de septiembre de 2014

Música










Que se calle el silencio

y que la mente, insumisa obedezca esta vez.



La música comienza, y la voz yergue poco a poco su canto.

Entre el público, agradezco estar a solas, en mí.


Guerras muertas, sin banderas, ni dioses que justificar.


La soprano grita al cielo para que se despierte.



Que todo retumbe,


la música inunda todo.



Notas de piano que susurran o van in crescendo según la

melodía.


Y siento que remonto,

que no estoy,

que me elevo.

Eso es la música

sábanas blancas extendidas por brazos en alto,

dulce arrope que empalaga al éxtasis.


Notas de amor entre los malvados.

Encantamiento perfecto para desanudar odios.