domingo, 14 de diciembre de 2014

Palabras





Hay días en que las palabras huyen,
incapaces de explicar su ausencia.

Me dejan al libre albedrío,
y yo, que necesito inhalarlas,
¿no les doy acaso ni pena
por esta asfixia que me producen?

Sin ellas yo no soy…

Y el cuerpo que barrunta
-porque es más listo que el hambre-
se abandona a las normas,
como si la falta de verbo
provocara apetencias imprescindibles.

Me asemejo a un espectro con ojeras,
y el rictus de mi boca asusta.

En la desesperación,
llego incluso a hurgar en mis sueños,
y busco frases pronunciadas
por las sombras de la noche.

Esperando estoy
a que vengan tiempos de cosecha.