jueves, 8 de enero de 2015

Desafío



















Silvio M. Rodríguez C.


Me desafía exhibiendo una duda
que me genera un agobio tranquilo
y hace responda cerrando el oído
mientras sostengo mi aliento sin cura.

Juega conmigo lanzando preguntas
que siempre tienen anversos amigos
y unos reversos sin otro sentido
que el inducir a sus zonas nocturnas.

Paciente habita en mi cuello, en mis hombros
que saben ser de un color inaudible,
y en mi rodilla derecha, la grave.

Por entrenar, le permito sus modos
recios y agudos buscando en lo triste
un argumento que venza a mi sangre.


















Carmen Jiménez.

Tan caballero sujetas tu látigo
y las palabras entonces omites,
tras intuir la ignorancia de aquella,
que te requiere intentando retarte.

Quizás pretenda sembrar la caricia
y despejar la tristeza que ocultas,
en esos ojos profundos y oscuros
que se llevaron al alba su luz.

Ser un abrazo de aliento por ti,
y disfrutar la dulzura del verbo,
que derramado regalas sin coste.

Tras sus disculpas arrecia la calma,
sólo quería escribir al amor,
y se dispone a intentarlo contigo.




Silvio M. Rodríguez C.

Para liarte conmigo en un poema
mejor que preparés el ojo y la mirada,
porque yo soy de mente amurallada
te muestro de movida mi problema.

Y es que a mí me fascina la vanidad extrema
tanto, que hasta en el todo hallo su nada,
porque me gusta hacer de mi verbo una espada
busco en los precipicios el último lexema.

Para que me sepás de fondo y forma
yo te cuento mi hastío más profundo
por elevarte el ánimo mostrándote mis daños.

Ya verás que en principio no me aferro a la norma
cuando por fin entiendas cómo soy cuando fundo,
cuando de golpe veas lo antiguo de mis años.