martes, 16 de junio de 2015

Admiración

Dedicado a Silvio Manuel Rodríguez Carrillo




















Escucho cada noche el lamento armonioso
de aquel que suspirando el roce de lo humano
escribe inagotable buscando en lo lejano
unos ojos que atiendan su grito silencioso.

Sus impolutos versos testimonian lo hermoso
del amor que padece, volviendo lo profano
en íntimos afectos que develan lo arcano
de ese anhelo profundo que transpira orgulloso.

Cuestiona el intelecto con el que se acompaña
y derrama en sus líneas abstractas inquietudes
ansiando acariciar la mejilla que extraña.

Lo admiro abiertamente sin falsas gratitudes
y mi razón advierte de la emoción que entraña
esa voz con palabras donando plenitudes.