sábado, 11 de julio de 2015

Un mal día
















Comienzo el día construyendo en mi mente un mal verso: “Amo tanto la vida que quisiera morirme”.

Mi voz no se oye, pero no podría haberlo dicho más alto. No entiendo a qué viene este simulacro de pena tan honda que me martillea las sienes.

Deduzco que este pensamiento aflora por la infelicidad que llevo adentro, y lamento los días malgastados sin existirme que habrían sido diferentes sólo con haberle dado a la vida merecidas muestras de amor.


 No soporto el dolor ni la tristeza y sin embargo me contagio cada poco tiempo. Quizás se deba a que voy en busca de una pasión tras otra, intentando que permanezca en mí. La rutina me mata en silencio y sufro por no amarte como te mereces.

Amo tanto la vida que quisiera morirme por no poder vivirla apasionadamente.