jueves, 20 de agosto de 2015

Sin despedidas




En recuerdo a Manuel Martínez Barcia y mi más sentido pésame a su familia.























El cuerpo tembloroso conmutó mis sonrisas
en lágrimas furiosas que no aceptan destinos
y se rebelan ante crueldades insumisas
que no saben de amores  y que siegan  caminos.

No habrá ningún adiós que pueda pronunciar
pues en mi corazón ya te alojé eterno
y los versos llorando solicitan volar
fugaces a tus manos con cariño fraterno.

Declino despedidas que te nombren ausente
y el alma se emociona de este dolor consciente
que desnuda callado mis profundas flaquezas.

Un poeta sin rostro dueño de lo versátil
enraizó sin querer de manera pulsátil
mis labios a los suyos que hoy respiran tristezas.



domingo, 16 de agosto de 2015

Tan poco para darte.


















Tan poco para darte que no alcanzo
ni siquiera a escribirte de los sueños
que vagan por mi noche como dueños
repletos de ilusiones que esperanzo.


A veces me limito a ser entrega
que sugiere caricias con retorno
y esparzo las sonrisas al entorno
ocultando a mi piel que se doblega.

Empeño tras empeño te imagino
y pido se rebele la emoción
de un suspiro callado en mi camino.

Las oraciones cumplen su misión
y el pulso se detiene repentino
al saberme escogida  en tu elección.



martes, 11 de agosto de 2015

Incertidumbre























Tras la alegría asoma siempre un gesto
de incertidumbre inquieta que recela
de los momentos dulces y pincela
a mi sombra en estado contrapuesto.

Quisiera ser la luz que te acompañe
y a la vez el olvido suficiente
de un ayer que no exija a mi presente
hallarse en un futuro que lo extrañe.

Alejo suspicacias sin temor
rogando que se extinga lo indeciso
de aquello que me quiebra en el dolor.

Me encamino sin brújula y diviso
cerca de ti, paisajes con rumor
a beso, que diluyen lo impreciso.



Pretextos


























Solo busco pretextos en la melancolía
que germina silencios lluviosos de costumbres
y apaga un futuro anhelado de encumbres
donde ser horizonte cubierto de alegría.

Ignoro lo fecundo de esta voz que te nombra
por pulsiones y ruega ser motivo de encuentros
en líneas que perfilan sin temor mis adentros
 esperando respuestas silentes de mi sombra.

¿Cómo hacerte saber que yo también palpito
sobre mi almohada cuando construyes emociones
henchidas de un presente que no nos pertenece?

No olvides que te aguardo y solo necesito
ser propósito intenso de gestos y razones
que acrediten el riesgo de aquello que se ofrece.