domingo, 29 de noviembre de 2015

Pesadumbre


















Observo que tu cabeza tiembla apoyada sobre uno de los laterales del vagón, justo al lado de la puerta de entrada. Tu cabello es muy negro y tienes un cuerpo robusto con unos ojos que brillan de forma exagerada en un parpadeo incesante e involuntario. Tu cabeza no deja de agitarse de un lado a otro por algún extraño motivo e intuyo que padeces algún tipo de enfermedad o secuela física.

No dejas de mirar el móvil y sonríes cada vez que lo haces, me gusta imaginar que estás enamorada y que te escriben cosas hermosas; nadie dedica un segundo de su tiempo a observar tu fragilidad, solo unos pocos conservamos ese hábito de mirar en el otro como si fuera un paisaje desconocido que puede sorprendernos gratamente.

Todos tan iguales y tan anónimos, demasiados solitarios que no eligieron serlo pero a los que la vida no les dio a elegir otra opción diferente. 
Piezas de un puzle universal que se desmorona a golpes de indiferencia.

Tan confusos los sentimientos, tan rendida la materia que me envuelve,  que me siento un juguete al que se le agotaron las pilas, una margarita extenuada a la que se le cayeron los pétalos sin remedio.


A veces conjeturo que viví demasiado y el corazón me pesa como si tuviera un siglo respirado bajo mi pecho.




sábado, 21 de noviembre de 2015




















Miedos

¿Qué hacer cuando a una le cae el día así? Apenas puedo dar un paso sobre otro. Me encuentro cansada, sin energía, sintiendo que lo que me sucede ya estaba escrito, como también pasó otras veces, porque desgraciadamente los humanos, no mutamos en mariposas.

A veces siento la vida como un enorme precipicio que intuyendo mi  vértigo,   desequilibra a propósito el  mundo de mis rutinas sin concesión o tregua alguna.

No sé, quizás no merezca el amor, o en otra vida fui una malvada que cortaba cabezas. Y así respiro,medio neurótica, medio lúcida, dándome de bruces contra muros invisibles que  yo misma construyo.


Incrédula y hastiada de un presente universal cubierto de soledad  me refugio en la  melancolía de la niña que fui.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Entre amigos.


















Vicente Antón Vives

Pesa tanto mi amor por ti
como un cuerpo de hombre sin vida.

Nunca sabrás amarme como yo te amo
porque yo te amé primero.
Lo tuyo es más que amor empatía.

Nunca he sido alérgico a tus besos.
Por eso no dejes de besarme.

Nunca he sido lo que pretendía
pero siempre me he esforzado por ser yo mismo.

La vida como el agua se te resbala por los dedos si no aprendes a bebértela de un trago.

Si las lágrimas se compraran a peso, como el oro, no habría pobreza en la tierra.

Me muerdo y me sabe a sangre. Me muerdes y me sabe a gloria.




Carmen Jiménez

Llegas como un riachuelo azucarado
a los surcos sedientos de mi boca
y anegas con tus ojos las tristezas
que lloran por la ausencia de tus besos.

Investigas las ropas que me cubren
en busca de vestigios de naufragios
y me inventas desnuda de razones
volátil y translúcida en su núcleo.

Te muestras pertinaz mientras cosechas
un firmamento lleno de sonrisas
en este campo estéril y vacío
de futuros posibles y anhelados.


De manera innombrable te pronuncio
porque intuyo que escuchas con el alma
el afecto que brota silencioso
de estas manos que escriben sin permiso.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Aroma


















Regreso por instantes recorriendo el paisaje
de una infancia dormida, en la que el tiempo habita
íntegro, desde entonces, en esta voz escrita
que perfila recuerdos mediante su lenguaje.

El latido celebra en forma de homenaje
y transpira el aliento de una noche infinita
donde el cielo, rasgado, todavía transita
mis años de inocencia obviando mi equipaje.

Libertad en mis actos, exigen mis resuellos
silentes y saciados de múltiples razones
para inhumar presentes heridos de emociones.

Hendida de nostalgias, capturo los destellos
repletos de niñez, aquellos con aroma
a vides y sarmientos donde su brote asoma.