martes, 5 de enero de 2016





















Hace poco comencé a escribir, pero nada fluye, creo que la ansiedad de no hacerlo bien me está superando. 

No creía que esta nueva afición afectaría a mi vida de una manera importante, pero sin que nadie de mí alrededor lo perciba, me observo y padezco este cambio, porque escribir es detenerse en uno, es escarbar en nuestra propia tierra para ver qué es lo que hemos sembrado en nuestra vida hasta ahora. 

Es hablarse de tú a tú.

A veces, justo en el momento de contar frente al teclado, me encuentro repentinamente con que no quiero seguir haciéndolo, todo lo contrario, sólo deseo echar el cerrojo a estos sentimientos que se generan en mí, y que se agitan de forma turbulenta. 


Creo que cada uno almacena su propio álbum de recuerdos quedándonos con lo mejor y desechando lo que nos hizo infelices, instinto de supervivencia nada más que eso.