domingo, 28 de febrero de 2016

No es tuya la culpa.
















No es tuya la culpa,
soy yo con mis tinieblas
la que devasta este amor,

no es tuya la culpa,
soy yo la que me escurro
entre tus dedos,
incapaz de amarrarme
a tu destino.

Es una soledad envuelta
en los espejos la que extingue
tu luz y me extravía
ausentándome.

Y es que tengo el alma de pájaro
y afán de libertad
en la memoria de mis alas.