domingo, 22 de mayo de 2016

Yo tengo un pájaro.




















Yo tengo un pájaro que en realidad
no es mi pájaro porque vive afuera
de mi ventana.

Aprendí a distinguir su canto de otros
con el tiempo y la calma suficientes
para escucharle.

Algunos días canta entrecortado
como si no pudiera con la lluvia
y el vendaval que lo traspasa a solas
cuando extiende sus alas de papel.

Otros días, en cambio, intuye el arcoíris
y su voz se aclimata a la voz del amor
envuelto en una paz que lo reafirma.

Yo tengo un pájaro que en realidad
no es mi pájaro. Es un mirlo negro
que, a veces, se extravía sin saber;
es casi como yo. Mi alma gemela.