sábado, 3 de septiembre de 2016

Solo por ti.























Gasté el desamor estéril de mi boca confiando se cumpliera la justicia imparcial de mi razón. 

Desde mi atril de víctima, comencé a observarme en tus daños y pude sentir  la soledad, sentir, una herida profunda carcomiendo mis principios.

Busqué tu rostro en los océanos y lo encontré allí, prendido de sortilegios entre mis incógnitas.


 Volví a intuirte una vez más parte indivisible de mi trozo de tierra, mis amapolas y mis cactus.

Silencié, lunática, que sigo en stand- bye por ti mientras una sola gota de amor suicida descanse al borde de mis ojos.