martes, 15 de noviembre de 2016

Certidumbres.













Finalmente llegó  la certidumbre, se hace  fuerte en mí la convicción de que nunca tendré el suficiente talento para escribir bien. 

Sé, que pocas veces conseguiré emocionar. Sé, que las metáforas de mis versos nunca serán una señal  de identidad para quién las lea  ni estos anhelarán conocer a la autora en su intimidad. Nunca seré una artista virtuosa porque simplemente, yo, no soy poeta.

Sin embargo, me exonera de esta certeza el saber que amo y que por amor, puedo llegar incluso a escribir poemas, me tranquiliza saber que mi corazón es grande y que en él caben todos  aquellos que se acercan.

 No sé decir que no a una mano extendida y mi cariño no se mide ni se suma en altura o cantidades, solo sé que siento de verdad, a veces, demasiado, porque no sé ser de otra manera.

 Y no me juzgo, ya no me juzgo, porque amar y abrir mis puertas exponiéndome a las corrientes de aire que puedan golpear mi fragilidad no es delito.

El que quiera censurarme que lo haga, yo comenzaré a quererme tal y como soy, con mis luces y mis sombras.