lunes, 12 de septiembre de 2016

Dime cómo deseas que te llame.

















Adelante, no dudes en cruzar
el umbral de mis miedos ahora que por fin
regresaste a mi lado.

Te lo ruego, no vayas a marcharte deprisa,
que después te demoras en volver.

Dime cómo deseas que te llame,
me vienen a la mente,
Paz, Dios, Calma, Alegría,
y yo, que dudo tanto, solo consigo ser
contigo y desde ti en mis orígenes.

Permite que te sienta una vez más
caudal de mis historias, reposo de mis daños,
caricia sin palabras que cura mis desórdenes.

Regálame minutos de gestos por venir
y cóseme unas alas de paloma valiente
que vuelen sin ningún temor a equivocarse.



Mismo poema en soneto:

Adelante, no dudes en cruzar el umbral
de mis miedos ahora que por fin regresaste
otra vez. Te lo ruego, no me tengas premura,
que después te demoras demasiado en volver.

Dime cómo deseas que te llame mi voz,
me vienen a la mente, Paz, Dios, Calma, Alegría,
y yo, que dudo tanto, solo consigo ser
contigo y desde ti la fe de mis orígenes.

Permite que te sienta una vez más y siempre
caudal de mis historias, reposo de mis daños,
caricia sin palabras que cura mis desórdenes.

Regálame minutos de gestos por venir
y cóseme unas alas de paloma atrevida
que vuelen sin temor a vivir mis anhelos.



sábado, 3 de septiembre de 2016

Solo por ti.























Gasté el desamor estéril de mi boca confiando se cumpliera la justicia imparcial de mi razón. 

Desde mi atril de víctima, comencé a observarme en tus daños y pude sentir  la soledad, sentir, una herida profunda carcomiendo mis principios.

Busqué tu rostro en los océanos y lo encontré allí, prendido de sortilegios entre mis incógnitas.


 Volví a intuirte una vez más parte indivisible de mi trozo de tierra, mis amapolas y mis cactus.

Silencié, lunática, que sigo en stand- bye por ti mientras una sola gota de amor suicida descanse al borde de mis ojos.





Agosto.















Me envuelve agosto, contundente, inconsolable,
sin gestos gratos de fortuna entre mis horas.
fingiendo paz en su silencio hasta la música,
que llora en versos las carencias que se guarda.

Quedé sin sueños que robar al calendario
ni duendes locos que se presten a escuchar
mi voz inquieta de campana confundida
que solo anhela cobijarse en sus designios.

Camino frágil con nostalgias persistentes
y enfilo a ciegas mi montaña de propósitos
obviando errores que palpitan en mi sangre.

Quizás mañana, en mi discurso, sentiré
que agosto brilla por la ausencia de recuerdos
que solo fueron vino exiguo de mi cáliz.