sábado, 31 de marzo de 2018

Tiempo.






















"Solo el tiempo responde las preguntas del alma
que se quedan ancladas en el mar de la angustia".

El tiempo, nuestro tiempo de vida, ese que se nos escapa como un chorro de agua entre las manos, es sin embargo, la respuesta más sabia a nuestras preguntas. Me ha costado entender esto, siendo como soy, amiga de la impulsividad y lo espontáneo. Aún así, no reniego de estos adjetivos que tanto me definen siempre que no sean utilizados para invadir el espacio de los demás. 

El tiempo te enseña a ver con otra mirada aquello que en su momento sentenciamos como incomprensible. Me lleva a la conclusión de que aquello en lo que fallé, sucedió porque no supe hacerlo mejor. Ojalá hubiera sabido...

Desde esta creencia tan liberadora, decido quedarme con todo lo bueno que he sabido dar y recibir porque me consta, serán las semillas de mi nueva siembra. 


Y si vuelvo al pasado sin darme cuenta, ya solo dejo entrar a los buenos recuerdos, y elijo ese café al que hay que calentar previamente la leche para que no sepa a recalentado, la marca de champú que deja el cabello más suave, los créditos finales de una buena película, el pijama doblado debajo de la almohada, las miradas profundas y  las sonrisas abiertas, un árbol repleto de pájaros cantando en la noche,  el crepúsculo reflejando su belleza en una pequeña laguna o el balcón al que asomaban las ganas de amarte por entonces.

Todo un aprendizaje de experiencias hermosas que aún me quedan por seguir viviendo desde la plenitud de lo que soy.