sábado, 22 de diciembre de 2018

A veces.

A veces, me encuentro  carente de  identidad,  sin saber muy bien  quién soy o hacia dónde me dirijo. Siento que no tengo raíces que me sostengan y quizás por eso no entiendo  de  verdades absolutas.

Tampoco creo en  las promesas del  para siempre, porque hoy, no soy la que fui ayer, como tampoco seré la de mañana.

No sé si  esto es  acertado, pero he perdido tanto en mis guerras personales,  que entiendo que da igual quién lleve la  razón si eso me lleva al sufrimiento.

Cuando me empeño en mi verdad, nunca gano.

Será por eso que  me gustan los locos que sonríen al mundo, abstraídos de  normas, mientras otros clavan en ellos su mirada solo porque no son copias  de su mismo "traje".

A pesar de mis perdidas, mientras escribo, también sobrevienen momentos de felicidad inmejorables.

Y pienso en  los amig@s, que siempre están  ahí en el momento exacto, en mi perro y en  mi gata, queriéndose más que los humanos y  desterrando todos los  tópicos posibles. 

Y en  mi propia vida que no se detiene, y me empuja a vivirla mirándola de frente.