Solemos decir que ésta es un suspiro, que volver al pasado es como si fuera ayer, que fue un abrir y cerrar de ojos, pero no es verdad, multitud de experiencias vividas y muchos amaneceres fueron moldeando a la persona que soy en estos momentos.
Nos cuesta entender que hacer años es algo maravilloso, que la vida solo consiste en vivir y que el momento presente es el único realmente importante, no hay otro más urgente e inaplazable que éste.
A veces la mente se obstina y vuelve una y otra vez con la película de nuestro pasado para hacernos creer que cualquier tiempo vivido fue mejor, pero yo ya no me dejo engañar, después de tantas dichas y catástrofes, solo puedo afirmar que el camino se construye andando y que en éste volveré a encontrarme nuevas enseñanzas.
No reniego del pasado que me ha conducido a ser quién soy, pero reconozco que ha sido duro echar el vuelo y remontar una vez estás arriba, dejar atrás historias que en su momento merecieron la pena, pero que terminaron caducando e intoxicando el corazón.
Estos últimos años ha habido muchas horas de ensayo en mis alas imperfectas, pero cada vez vuelo mejor y solo aquel que se eleva por encima de las miserias (que también las hay) puede admirar la maravillosa complejidad del ser humano en toda su extensión, puede perdonar y perdonarse que por ahí creo yo que va eso de la vida...