domingo, 29 de noviembre de 2020

Sin embargo.






Creía que la paz
no volvería a fugarse
por el resquicio de las dudas,
ese triste rincón oscuro
donde nuestros ojos
dejan de mirarse a veces.

Volví a pensar en ti
como símbolo del amor
que todo lo puede,
capaz de estirar
horas a la noche
y acortar distancias
que separan
solo para fundirte en
los abrazos de tu valquiria.

Te niegas a admitir
que el cariño es imperfecto
 y volátil,
sin embargo,
unas palabras dichas
desde el impulso de mis cicatrices,
te alejan del paraíso
que te empeñas en construir
a mi lado.

Cuando nos peleamos,
no ves a la mujer débil
que quiere ser fuerte
y cada día intenta fabricar
sonrisas para ti.

No ves a la mujer que anhela
borrar un pasado
en blanco y negro
con actores de segunda.

Ay amor, no me crees cuando te digo,
que solo tú has sabido
traer el arcoíris a mi ventana
.


viernes, 2 de octubre de 2020

 

 


 

 

 

 

 

 

No sé por qué transito en el daño incesante 

por qué mi pensamiento solo intuye la herida

 que vendrá sin previo aviso. 

 

Golpeo y me golpean tus errores

 en un ring novelesco

 donde cada cual lleva su coraza 

a la  medida de sus cicatrices. 

 

Será el miedo a verme sin disfraz, 

o el desabrigo intacto que siempre me corteja

 razones que caducan mis arraigos.

 

Si supiera entregarme sin finales

 que acrediten mi causa 

no me habría marchado de nosotros.

 


 

domingo, 23 de agosto de 2020

Si me quisieras.



No consigo aprender a despedirme
de caminos que ya quedaron
incendiados.

Huyo de las escenas
que desdibujan tus palabras
y revelan los grises que te habitan,

pero los días en tu ausencia
son continuas batallas invisibles.

Si  me quisieras
con el amor de aquel que se sabe cobarde,
no echarías flores en mi ventana
para seguir oliendo tu perfume.

Si me quisieras
te irías para siempre.


jueves, 30 de julio de 2020

Tú y yo.



Ante la incertidumbre que me quema
después de cientos de comienzos
y miles de finales,
el amor de tu voz que vuelve
y pide sin pedir, un guiño que te sirva
de esperanza.

Y aún con hambre de ti, mi orgullo
que encarcela a mi boca para evitar decirte
ven,
no te agotes de mí, sigo siendo tu fuente
ven,
no interpretes palabras, porque existo invencible
en mis gestos
ven,
acércate con tacto y líbrame de tanta
ausencia de tus ojos.

Solo quiero borrar mis decepciones
soltar benevolente el lastre
de tanto desatino.

Volver a confiar en ti
como volver a amarnos.



sábado, 23 de mayo de 2020

Despedida




Recibo tus correos de madrugada, probablemente los efectos del alcohol después de haber tomado alguna que otra copa te conducen a la melancolía y te vuelven más valiente.

Siempre llegan después de varios días, justo cuando ya no puedo más, cuando creo haber perdido toda conexión contigo fuera de mi pensamiento y la tristeza aborda una vez más a mis ojos sin remedio . 


Me emociona ver como a pesar de mis bloqueos insistes una y otra vez en contactar conmigo aunque esto no nos hace bien a ninguno. No me pides volver porque  sabes que el camino de vuelta quedó incendiado por nuestros daños, pero puedo entenderte cuando sientes y me escribes que ya no puedes tocar con la punta de tus dedos los míos.

Me dices que estás mejor, que hay días en que tu recuerdo me olvida y a pesar del dolor que  esto me causa, sé que vas por buen camino. Yo aún no he llegado a ese tramo y te llevo conmigo, entras y sales  de mi mente a tu antojo.

Dicen que pasará, que es cuestión de tiempo dejar atrás esta historia, pero no saben lo difícil que es marcharse de un paraje donde pude encontrarme con mis sueños frente a frente cada vez que miraba a tus ojos.

No entiendes nada me dices, no consigues entender que un amor así se deje marchar, que se suicide a propósito, no quieres admitir que este amor lo fuimos afixiando poco a poco con nuestros actos.

Me culpas, no me lo dices directamente en tus correos, pero me culpas al igual que yo a ti. Y cuando los reproches entran en nuestras palabras estas se enredan y ya no pueden desenmarañarse.

Intento huir con el pensamiento y me retrotraigo al inicio, al momento de nuestra primera conversación donde las emociones fluyeron de forma instantánea, y en los encuentros solo nos salían abrazos y ganas de querernos.

 No dejo de preguntarme que pasó si seguimos siendo los mismos…

Sabes que ambos nos estamos despidiendo cada poco y quizás esto no sea sano, pero es inevitable el dolor de tu ausencia en mi piel y mis gestos, es justa una despedida lenta para asumir la marcha de este gran amor que nos tuvimos.

Nunca te olvidaré, solo necesito pensarte de otra manera y desear que tu camino te traiga la felicidad que yo no pude darte.


Gracias por hacerme conocer el amor en la forma que tú lo hiciste.







martes, 14 de abril de 2020

El juego de la existencia





"Al final el remordimiento, la culpa que nos acompaña por no haber actuado de una forma diferente a como lo hicimos."

Estos días de encierro tienen demasiadas horas para darle vueltas incluso a aquello que prácticamente teníamos olvidado, porque la vida (esa era nuestra excusa) no nos daba más de sí…

Sin embargo, leí en algún lado que si a estas alturas del encierro no has llamado a esa persona en la que estás pensando justo ahora mismo para preguntarle como está, quizás es que dejó de interesarte.

Me gustaría pensar que no siempre es así, que aún recordamos a personas que ya no forman parte de nuestro entorno pero su olvido nos ayuda a sobrevivir por la decepción o la pérdida de lo que un día tuvimos con ellas, o por qué no decirlo, de aquellos de quienes desertamos voluntariamente.

Estos días se estiran como nunca antes lo habían hecho y hay tiempo de agradecer cada mañana por estar en casa y no en un hospital siendo un número más de esta tragedia. 

También hay tiempo para despedirnos sin abrazos pero con lágrimas, de aquellos que se nos fueron en un absoluto silencio como si nunca hubieran existido…

Y si miro dentro de mí, solo  acierto a ver multitud de pensamientos inconexos, emociones que no fluyen como deben, caminos de incertidumbre y sin destino a los que debo retar una vez más en busca de una sola meta, la paz interior.

Me resisto, me opongo a ese "yo" que no me gusta, a ésta cruel paradoja que  la vida nos ha acontecido y confío en la resiliencia del ser humano para afrontar las adversidades.


 Me comprometo a seguir jugando una partida más en este juego de la existencia y espero que puedan perdonarme todas aquellas personas a las que fallé de alguna u otra manera. 







jueves, 19 de marzo de 2020

Hoy he soñado.









“Hoy he soñado en otra vida, en otro mundo, pero a tu lado” (Los Secretos)

Me despido el mismo día que llegamos a nuestras vidas, vaya coincidencia me dijiste insinuando que quizás hubiera orquestado a propósito esa casualidad.

No lo sé, realmente te diría que no, que esta huida de ti no sé como llevarla a cabo aún, aunque mi intuición la dicte necesaria y lleve tiempo obligándome a partir. Creo que a tu lado ya aprendí lo suficiente, que quedarme más tiempo junto a ti sería arruinar todo lo conseguido.

Hoy solo  soy capaz de asomarme al balcón de nuestros grandes momentos, ahora no tocan reproches porque no serían justos para ninguno. Un amor de este calibre no se lo merece . 

Es duro despedirse de alguien que te reclama con la fuerza del que se sabe enamorado, que no entiende por qué elijo irme de su vida una y otra vez desde que nos conocimos y precisamente cuando la estabilidad pedía permiso para quedarse.

No te explicas por qué rechazo el cobijo que siempre me ofreces, tus abrazos y los besos, el consuelo y nuestras risas, la escucha complaciente de mi verborrea hasta que el cansancio te vencía sobre mi pecho.

Me gustaría contarte el motivo concreto, pero no lo sé amor, no lo sé. Hoy justo en nuestro aniversario,no  puedo razonar nada  sensato.

Encontrarte a ti fue encontrar un refugio en medio de mis guerras. Curaste  muchas de mis heridas y me hiciste más fuerte si cabe aunque  pienses que tengo miedo al compromiso y la soledad.

No amor, mis miedos son muchos más que eso, miedo a no crecer como persona a no ser yo en mi intento de agradar siempre al otro.

Creo que tengo que seguir sola  hacia adelante y dejar de preguntarme si este amor  es producto de mi deuda con el tuyo, combatir mis miedos, creer en mí y potenciar mi esencia a toda costa.


Así que solo puedo brindar por nosotros, por esa llamada a media noche, por nuestro encuentro en Atocha, por aquellos viajes fabulosos donde fuimos tan felices, por ese árbol lleno de pájaros, por ofrecerme tu casa como la mía, por tanto amor como  me entregaste.

Solo puedo decirte: GRACIAS AMOR, TE QUERRÉ SIEMPRE.