sábado, 20 de agosto de 2016

Imposible.




















Demasiadas tormentas de fracasos
se empeñan en vivir junto a mi cama
y no consigo odiarlas para siempre,
no puedo perpetuar este dolor
aunque amanezca gris al borde de mis ojos.

Tropiezo y resucito ante mi culpa
con gestos y sonrisas que traicionan
a tanta cicatriz desapacible
como fui dibujando en torno a mis anhelos.

Imposible alojar en mis espacios
la eternidad de un odio que destruye,
imposible borrar todo este amor
que me reclama ingenuo un trozo de esperanza.

Claudico a los paisajes indecisos
que me esperan ansiosos de visitas
y a los pájaros raros que se acercan
buscando con su música el olor de mis besos.




domingo, 7 de agosto de 2016

Bye bye, melancolía.


























La tarde está embriagada de un sopor caluroso que logra introducirse por el ventanal de la cocina donde el vapor de la plancha crea una atmósfera aún más tórrida. Me apresuro a terminar rápido con ese montículo de ropa que tengo sobre la silla y con la motivación de que justo después me pondré a escribir.

Siento que últimamente las ideas son como pompas de jabón que me explotan entre las manos cuando intento retenerlas. Eso, unido a que no fui dotada de una gran memoria no ayuda mucho, la verdad, pero la ilusión y el empeño siempre ayudan a vencer los obstáculos.


 Aún así, suelo ser débil en la consecución de cualquier clase de propósitos pues caigo en picado  por cada anhelo que construyo y el acto de vivir se me asemeja en determinados momentos a subir una montaña de 7000.

Tal y como se puede intuir, soy dramática por defecto y mi hemisferio derecho es similar al de una atracción de feria que gira y gira sobre las emociones que me contienen hasta dejarlas completamente aturdidas.

Anuncio que dejé de  escribir a la melancolía pues le he cogido alergia a exhibir esa tristeza tan mía que parece más triste que ninguna.

Vuelve a ser hora de cerrar puertas y abrir ventanas que muestren nuevos paisajes o los mismos pero con una mirada diferente. Hoy me propuse ser feliz con cualquier motivo.

Descubro, aunque te lo niegue, que soy fuerte y a pesar de las inclemencias que acumulan mis silencios, dispongo de un resorte con muelles que me impulsa desde el fondo de mi pozo hacia el exterior de la vida para ver una vez más el crepúsculo cayendo sobre el horizonte.




miércoles, 3 de agosto de 2016

Continuar
















Y cómo continuar si solo soy ausencia
que no dejó siquiera un poso de añoranza
delante de tus pasos. Nació la desconfianza
entre las oquedades que tu ser me silencia.

Y cómo continuar en esta turbulencia
que me secuestra el aire y quiebra la templanza
de unos ojos desiertos y faltos de esperanza
al sentirse exiliados desde tu indiferencia.

Voy restando los días donde solo te pienso
sin asomarme al sol y suplico que brote
la voz que me permita volver a ser incienso.

Ensayo con mis gestos esperando se agote
este dolor tan cínico que acrecienta lo inmenso
de un impalpable adiós convertido en azote.