No consigo aprender a despedirme
de caminos que ya quedaron
incendiados.
Huyo de las escenas
que desdibujan tus palabras
y revelan los grises que te habitan,
pero los días en tu ausencia
son continuas batallas invisibles.
Si me quisieras
con el amor de aquel que se sabe cobarde,
no echarías flores en mi ventana
para seguir oliendo tu perfume.
Si me quisieras
te irías para siempre.