no volvería a fugarse
por el resquicio de las dudas,
ese triste rincón oscuro
donde nuestros ojos
dejan de mirarse a veces.
Volví a pensar en ti
como símbolo del amor
que todo lo puede,
capaz de estirar
horas a la noche
y acortar distancias
que separan
solo para fundirte en
los abrazos de tu valquiria.
Te niegas a admitir
que el cariño es imperfecto
y volátil,
sin embargo,
unas palabras dichas
desde el impulso de mis cicatrices,
te alejan del paraíso
que te empeñas en construir
a mi lado.
Cuando nos peleamos,
no ves a la mujer débil
que quiere ser fuerte
y cada día intenta fabricar
sonrisas para ti.
No ves a la mujer que anhela
borrar un pasado
en blanco y negro
con actores de segunda.
Ay amor, no me crees cuando te digo,
que solo tú has sabido
traer el arcoíris a mi ventana.