Confieso que ya no puedo contener tanta lágrima guardada, que los recuerdos me supuran y cada día se hace eterno sin ti. He perdido mi camino y ahora solo me pregunto cuánto ha de durar mi duelo…
“En un súbito impulso se abrazaron, se abrazaron metiendo cada uno en su pecho el del otro hasta besarse con los corazones. “
La Sonrisa Etrusca. José Luis Sampedro.
Esa fue nuestra despedida.
