soy capaz de nombrarte en un poema
y encontrarme contigo en el idioma
de los que vuelven a sentir
la mirada del alma en otros ojos.
Al final conseguí bajar
de aquel tren que no supo nunca
llegar a su destino.
Si tengo que elegir para olvidar,
me quedo con los sueños
que me hicieron creer
que todo era posible.
Mis errores,
ya los pagué con lágrimas.
Hoy solo quiero pensar en nosotros
cogerte de la mano y espantar huidas
que sangran un amor
aún por desvestir.
Anhelo ser tu paz,
como tú eres ya la mía
descargar mi ternura entre tus brazos
mientras me arrullas al oído
que tu solo viniste
para quedarte.