"Al final el remordimiento, la culpa que nos acompaña por no haber actuado de una forma diferente a como lo hicimos."
Estos días de encierro tienen demasiadas horas para darle vueltas incluso a aquello que prácticamente teníamos olvidado, porque la vida (esa era nuestra excusa) no nos daba más de sí…
Sin embargo, leí en algún lado que si a estas alturas del encierro no has llamado a esa persona en la que estás pensando justo ahora mismo para preguntarle como está, quizás es que dejó de interesarte.
Me gustaría pensar que no siempre es así, que aún recordamos a personas que ya no forman parte de nuestro entorno pero su olvido nos ayuda a sobrevivir por la decepción o la pérdida de lo que un día tuvimos con ellas, o por qué no decirlo, de aquellos de quienes desertamos voluntariamente.
Estos días se estiran como nunca antes lo habían hecho y hay tiempo de agradecer cada mañana por estar en casa y no en un hospital siendo un número más de esta tragedia.
También hay tiempo para despedirnos sin abrazos pero con lágrimas, de aquellos que se nos fueron en un absoluto silencio como si nunca hubieran existido…
Y si miro dentro de mí, solo acierto a ver multitud de pensamientos inconexos, emociones que no fluyen como deben, caminos de incertidumbre y sin destino a los que debo retar una vez más en busca de una sola meta, la paz interior.
Me resisto, me opongo a ese "yo" que no me gusta, a ésta cruel paradoja que la vida nos ha acontecido y confío en la resiliencia del ser humano para afrontar las adversidades.
Me comprometo a seguir jugando una partida más en este juego de la existencia y espero que puedan perdonarme todas aquellas personas a las que fallé de alguna u otra manera.
Estos días de encierro tienen demasiadas horas para darle vueltas incluso a aquello que prácticamente teníamos olvidado, porque la vida (esa era nuestra excusa) no nos daba más de sí…
Sin embargo, leí en algún lado que si a estas alturas del encierro no has llamado a esa persona en la que estás pensando justo ahora mismo para preguntarle como está, quizás es que dejó de interesarte.
Me gustaría pensar que no siempre es así, que aún recordamos a personas que ya no forman parte de nuestro entorno pero su olvido nos ayuda a sobrevivir por la decepción o la pérdida de lo que un día tuvimos con ellas, o por qué no decirlo, de aquellos de quienes desertamos voluntariamente.
Estos días se estiran como nunca antes lo habían hecho y hay tiempo de agradecer cada mañana por estar en casa y no en un hospital siendo un número más de esta tragedia.
También hay tiempo para despedirnos sin abrazos pero con lágrimas, de aquellos que se nos fueron en un absoluto silencio como si nunca hubieran existido…
Y si miro dentro de mí, solo acierto a ver multitud de pensamientos inconexos, emociones que no fluyen como deben, caminos de incertidumbre y sin destino a los que debo retar una vez más en busca de una sola meta, la paz interior.
Me resisto, me opongo a ese "yo" que no me gusta, a ésta cruel paradoja que la vida nos ha acontecido y confío en la resiliencia del ser humano para afrontar las adversidades.
Me comprometo a seguir jugando una partida más en este juego de la existencia y espero que puedan perdonarme todas aquellas personas a las que fallé de alguna u otra manera.