domingo, 28 de septiembre de 2014

Música










Que se calle el silencio
y que la mente insumisa, obedezca esta vez.

La música comienza, la voz yergue poco a poco su canto.
Entre el público, agradezco estar a solas conmigo.

Guerras muertas sin banderas ni dioses que justificar.
La soprano grita al cielo para que se despierte.

Que todo retumbe, el  
piano  susurra
 o suena  in crescendo según la
melodía.

La música inunda mis espacios

Y siento que remonto,
que no estoy,
que me elevo.

Eso es la música,
sábanas blancas extendidas por brazos en alto,
dulce arrope que empalaga al éxtasis.

Notas de amor entre los malvados,
encantamiento perfecto para desanudar odios.






martes, 23 de septiembre de 2014

Estoy cierta.
















Cierro tu puerta con desprecio,
creyéndome fuerte,
me despido con suficiencia de ti.


Echo candados al alma,
y por si acaso la abrieras,
la alambro con espinos.


No te amo, estoy cierta,
tan cierta, como que mañana
amanecerá de nuevo.


Aunque yo soy así,
de imposibles,
y cuanto menos me buscas
más te deseo.

Y ahí, donde mi vanidad
fabrica sueños incandescentes
,
 se revela,
que sólo yo me amo.








domingo, 21 de septiembre de 2014

Abuelo






ABUELO.

Hoy no  sé porqué, me acorde de ti, no suelo nombrarte, creo que quizás porque siempre  fuiste la sombra de la abuela. Ella ocupó tanto hueco en mi corazón que  me hizo olvidarte sin querer. Me puse a recordar momentos juntos, tuyos, míos, nuestros...

 ¿Recuerdas? Cuando ponías tu flamante  radiocasete y no me dejabas que me acercara, no sea que fuera a estropearlo. Escuchabas flamenco: Juan Valderrama, Dolores Abril, con su tema “Pelea en broma”, La niña de la Puebla, Perlita de Huelva etc. A  mí, de tanto oírlos, casi que me gustaban. Puedo verte sonriendo, mientras escuchas el fandango, señalando con uno de tus dedos hacia el radiocasete, para que escuche atenta, la estrofa que tanto te gustaba. 

 ¿Recuerdas? Cuando iba a tu casa a comer y te encontraba apoyado en la jamba de la puerta, esperándome,  impaciente por verme llegar pero siempre con una sonrisa en los labios.

Sabía, era consciente de que te hacía feliz, y durante la comida, mi charla era incesante, esperando siempre tu aprobación, donde asentías con una mirada de amor a todo lo que te contaba.

Dicen que tenías mal genio, pero a mí nunca me lo mostraste, cuando algo no te gustaba, sólo movías la cabeza en señal de desacuerdo, y con eso bastaba.

¿Recuerdas? Tu casa, tan grande, como aprovechaba la hora de la siesta para adentrarme en las habitaciones que nunca se abrían. Porque,  en esa casa en la que hubo tanta vida, ya sólo quedabais vosotros. Abría  armarios y entre sus cajones, buscaba  la pruebas del delito, cartas de amor, secretos de familia, nunca tuve suerte… 

¿Recuerdas? Cuando murió la abuela, fue tal tu dolor, que dejaste de conocernos, perdiste la consciencia a propósito, estoy segura. Comenzaste a morir desde el momento en que  lo hizo ella.

Cuando iba a visitarte y nos quedábamos a solas, parecía como si recobraras la consciencia por unos minutos y  me decías “ya me voy, ya me queda poco de estar aquí”, todo  esto  lo decías sin pena, sonriendo.   
                               
Te fuiste a los sesenta días de esta vida, después de 60 años juntos.






viernes, 12 de septiembre de 2014

Bipolar


Puñales invisibles, 
heridas que rayan la locura,
sentimientos contradictorios, bipolares,
así constantemente, toda mi puta vida así.

No quiero recordarte pero la rueda gira,
 lo acontecido se transforma
 en un lento rumiar interior,
que me exige, me pide, me cuestiona.

Sólo puedo masticar este dolor. Eso es lo que hago.

Mañana, mi trastorno desaparecerá,
la locura siempre es transitoria,
evanescente.

Mañana, me enamoraré, no sé de qué estúpida
piedra.


















miércoles, 10 de septiembre de 2014

Amor ciego.






Vive en mi barrio, hace tiempo que la observo, cuando me  cruzo con ella por la calle, espío sus gestos, la expresión de su rostro.

Siempre va acompañada por alguien que me tiene enamorada, no puedo evitarlo. Al comienzo, cuando aún no había perdido la vista por completo, iba acompañada de un bastón. Él, se uniría a su vida un tiempo después, cuando estuviera "preparado".

 Recuerdo el primer día que me los encontré paseando, ambos, inseparables, en ese momento  surgió mi "flechazo".

Me la encuentro corriendo a menudo por un parque cercano, con él.

Ella parece que vuela,  como el mejor de los pájaros, sin miedo  a su propia oscuridad.

Hoy, por sorpresa, me los encontré en el hall de la  oficina. Me preguntó por un despacho anexo al mío, y yo ¡tonta de mi! Le dije: “a la derecha” entonces ella me tendió su mano para que  la acompañara...

 La agarré llena de amor, por verla a ella, por respirar su energía. Él  me olió, olió mi cariño, y mientras ella hacía las preguntas pertinentes, él comenzó a lamerme,  a saludarme, creo que hoy recién  comenzó mi amistad con dos nuevos amigos.