Estoy cierta.
Cierro tu puerta con desprecio,
creyéndome fuerte,
me despido con suficiencia de ti.
Echo candados al alma,
y por si acaso la abrieras,
la alambro con espinos.
No te amo, estoy cierta,
tan cierta, como que mañana
amanecerá de nuevo.
Aunque yo soy así,
de imposibles,
y cuanto menos me buscas
más te deseo.
Y ahí, donde mi vanidad
fabrica sueños incandescentes, se revela,
que sólo yo me amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario