Me gustaría comprenderte desde el amor, relajar esta mirada que te juzga y desmemoriar el resentimiento cuando vienes en son de paz. Lo intento, de verdad que lo intento, quitarme este miedo al fracaso que me circunda el alma con su impaciencia.
Sé que me quieres, quizás yo también te quiero, pero el amor tiene muchos caminos para andar y tú y yo vislumbramos futuros diferentes desde nuestros pasos.
Por eso, en un desesperado impulso de soledad y herida, necesito irme una vez más de nosotros.
Creo, desde el dolor de la confesión, que me hice experta en construir múltiples finales contigo.
Y te imagino ahí, en tu ventana, frente a ese parque nevado al que le hiciste una foto que hoy compartes en tu perfil, y te siento desprotegido, sabiéndote abandonado por mí.
Cierro los ojos sin dejar de preguntarme una y otra vez, por qué dejé de arroparte entre mis brazos, por qué no quisiste volar a mí altura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario