sábado, 22 de diciembre de 2018

A veces.

A veces, me encuentro  carente de  identidad,  sin saber muy bien  quién soy o hacia dónde me dirijo. Siento que no tengo raíces que me sostengan y quizás por eso no entiendo  de  verdades absolutas.

Tampoco creo en  las promesas del  para siempre, porque hoy, no soy la que fui ayer, como tampoco seré la de mañana.

No sé si  esto es  acertado, pero he perdido tanto en mis guerras personales,  que entiendo que da igual quién lleve la  razón si eso me lleva al sufrimiento.

Cuando me empeño en mi verdad, nunca gano.

Será por eso que  me gustan los locos que sonríen al mundo, abstraídos de  normas, mientras otros clavan en ellos su mirada solo porque no son copias  de su mismo "traje".

A pesar de mis perdidas, mientras escribo, también sobrevienen momentos de felicidad inmejorables.

Y pienso en  los amig@s, que siempre están  ahí en el momento exacto, en mi perro y en  mi gata, queriéndose más que los humanos y  desterrando todos los  tópicos posibles. 

Y en  mi propia vida que no se detiene, y me empuja a vivirla mirándola de frente.





miércoles, 31 de octubre de 2018

Intenté





















Intenté escapar de tus demonios y los míos
buscando un presente
en el que no habitara tu nombre.

Huí de lo que fuimos
 y la ventana de la incertidumbre
comenzó a mostrarme 
sus paisajes desiertos
 y montones de pactos sin cumplir.

La palabra insistía en viajar desde 
 tu boca hacia mis ojos
 mas no podía verla ni tocarla,
por lo que decidí llorar nuestros desastres
en el silencio de la soledad.

Mis puertas se cerraron con candados
y mil llaves de despedidas,
pero el amor decide sin permiso
y aunque busqué en otro andén 
 afectos de futuro, 
siempre termino regresando a ti.















martes, 9 de octubre de 2018

















La historia comenzó con dos orquídeas blancas y una caja de bombones.

La historia terminó con  " eres una gilipollas y una retorcida"

The end.





martes, 25 de septiembre de 2018

Quince días

















Cada quince días, mis sentidos lograban rozar la inmensidad del cielo desde tu cama y el milagro de la ternura venía a visitarnos.

Me convertía en Cenicienta sin proponérmelo, solo tenía que escarbar en la profundidad de tu mirada.

Cada quince días, el tren siempre me conducía camino a la felicidad que anhelaba compartir contigo. Aún puedo sentir mi cuerpo volando en dirección a tus abrazos.


El tiempo y las tormentas del alma caducaron nuestra historia, y entonces, pude darme cuenta de que nunca fuiste capaz de  apostar por mis ojos.





domingo, 5 de agosto de 2018

Nuestro amor.


Hablar de nuestro amor en un poema
es mostrar a la vida el milagro
que sucede en nuestros ojos
cuando éstos se indagan.

Escribir nuestra historia de continuos the end,
es lanzarse a la noche más profunda 

sin nada que amortigüe esta sed por tu ausencia. 

Amar las cicatrices de nuestra piel,
es retener en nuestras manos

las caricias urgentes que se anhelan
no vayan a quedarse dormidas en el mundo 
de nunca más.

Permanecer en el silencio que otorgan
nuestros cuerpos cuando se abrazan
es la expresión rotunda

de mi paz.

Solamente  por eso, 
al final siempre tú en mis espacios. 


martes, 3 de julio de 2018

Segunda, tercera, cuarta y todas las oportunidades que la vida nos permita.



















Personalmente he tenido que llegar casi a los cincuenta para entender que no siempre o mejor dicho, casi nunca, estamos predestinados a aquellas cosas que nos suceden, que es posible intentar vivir al menos en la forma que uno siente que debe hacerlo en su corazón y que la mayoría de las veces no intentamos cambiar los motivos que nos provocan infelicidad por cobardía o comodidad.


De hecho,  normalizamos situaciones como la apatía o la tristeza cuando éstas surgen de forma espontánea y las denominamos "pequeños bajones" probablemente por no querer detenernos a pensar en la raiz del problema, que no es otra que nuestras propias luchas internas.

El 2017 y comienzos del 2018 baten el record en mis anales biográficos  como "horrible months" y sin embargo, justo después de esta etapa, jamás me vi anteriormente tan segura como ahora, ni con la paz interior de estar haciendo lo que creo que debo hacer a pesar de los múltiples contratiempos que siguen aparenciendo como parte inseparable del propio acto de vivir.

No es fácil escuchar a tu corazón ni tomar decisiones sabiendo que éstas heriran a los demás por no seguir siendo lo que siempre fuiste para ellos. No es fácil virar el rumbo de tu propia embarcarción en contra del viento hacia un nuevo presente dejando al pasado anclado en un pequeño rincón de nuestra memoria para que no se nos olvide lo que hemos sido, de donde venimos y que es lo que no queremos volver repetir.

Aunque tarde y a veces a costa de golpes de sufrimiento inútiles, he comprendido que ante todo  debo amarme a mí misma, que no hay decisión más sabia y que benefice más a los de mi alrededor, que elegir ser la primera en la lista de mis afectos. Que solo cuando me amo y  me perdono aquello que no supe hacer mejor, es cuando consigo trasladar todo ese amor que  brota a los que quiero.

De ahí el motivo de mi título, porque no sabemos cuando se nos presentará la segunda, la tercera o la décima oportunidad, porque no se nos avisa, es pura intuición y valentía elegir el cambio si creemos que éste es necesario ó aprender la lección si son otros los que decidieron por nosotros.






domingo, 25 de febrero de 2018

El poder del silencio.



















Estos días por motivos físicos sin demasiada importancia, me veo obligada a permanecer en casa semi-convalenciente por prescripción médica. Al principio me asusté, soy una persona activa y no sabía cómo me las iba a  arreglar, además tendría mucho tiempo para pensar y eso me preocupaba, no era mi mejor momento para darle muchas vueltas  a la cabeza.

Ha habido demasiados minutos, horas y madrugadas de sentir la soledad a mi lado, demasiados espacios mentales para rebelarme ante acontecimientos pasados que no entendía desde mi verdad. Probablemente es necesario escuchar a nuestro silencio más profundo, quizás ahí esté la evidencia de lo que realmente somos.

El pensamiento que me hablaba desde la culpa y la tristeza, acampó sin remedio en mi corazón. No hay nada más estresante que buscar respuestas donde no las hay, resistirse a aceptar que somos un pack completo con aciertos y errores incluidos.

Hasta que un día dejas emanar el dolor que sientes entendiendo que éste solo te está curando y que las heridas escuecen hasta que cierran por completo.

Descubres que nadie, absolutamente nadie, puede venir a darte el amor que anhelas porque éste ya habita en ti, que es tu propia luz la que permanece apagada y solo tú puedes volver a encenderla.

 Y el otro, el que se marchó o el que haya de venir, siempre será un espejo donde poder reflejarnos para crecer. Y vuelves a empezar otra vez desde la casilla de partida, una vez más, pero sin temor, la vida es tan sabia que basta con confiarnos a ella y dejarla hacer. 

Ser conscientes del momento presente, del aquí y el ahora. De que todo tiene un  motivo y un porqué, de que nada se nos arrebata porque nada nos pertenece, nuestro único cometido es aprender a disfrutar aquello que se nos da.
  
Entonces, es cuando te das cuenta de que la soledad no es un castigo, sino un valioso regalo que se te ha concedido para experimentar la verdadera esencia de tu yo y desde ahí volver a creer en ti y en los demás.

  Y sientes que deseas volver a iluminar tu vida con la luz de la sonrisa y el  amor. Que poco a poco lo volverás a conseguir y que todo proceso de transformación y cambio, al final te hace más fuerte, que las orugas siempre terminan siendo  mariposas.





miércoles, 14 de febrero de 2018

San Valentín














Hoy, catorce de febrero, es día de San Valentin, fiesta por antonomasia del amor aunque muchos de nosotros opinemos que, ante todo, es una fecha comercial.


Eso no obvia para que, siendo como soy, una romántica de libro, hoy no haya echado de menos una canción, una carta o algunas flores dedicadas a mi nombre.


Sucede que creí estar enamorada y  esto del enamoramiento es un desastre,  porque cuando llega  nos obnubila y no podemos ver más allá de la felicidad completa que nos llena en ese momento.

El problema viene cuando idealizamos o nos idealizan y de pronto descubren que no somos tan especiales como creyeron,  entonces, se les olvidan los discursos sempiternos de amor, las llamadas a todas horas para saber cómo nos encontramos o que estamos haciendo en ese momento.

Creo que hay  personas que intentan huir de su melancolía  buscando en otras  la sonrisa de la que carecen muchas veces sus labios hasta  el día en  que se  dan cuenta de que tú también lloras...

No quieren de ti más que alegrías, navegar contigo mientras el viento esté a su favor, pero no aguantan más de un par de tormentas…

Para marcharse, las excusas de siempre, sus  múltiples: “lo siento,  de veras que lo siento” “eres tan  buena, tan especial, te deseo lo mejor” .

A  la mierda las disculpas!!  Cuando se deja de amar a alguien solo queda la pena, pero no hay nada más cruel que hacerle creer al otr@ que aún seguimos  sintiendo amor.

Perdonadme, pero no acepto a los cobardes, la vida es dura y sé lo que es  hacer daño a quién alguna vez te amó. Pero cuando el desamor se instala en tu corazón no queda otra  que afrontarlo.

Lo mínimo que se merecen aquellos que no son correspondidos, lo mínimo, es decirles  la verdad aunque en ese  momento se les   haga daño. Pero no, resulta que el ego es tan inmenso, que a pesar de tener claro que llegó el  final, se empeñan en quedar en tus recuerdos  como la persona más honesta de tu vida.

Y de pronto, cuando nos abandonan, nos encontramos con la impotencia de no saber  qué hicimos realmente tan grave para que de pronto no nos quieran, nos sentimos desnudos e indefensos,e incluso pensamos si estaremos algo desequilibrados porque no entendemos como alguien pudo dejar de amarnos en solo unos días.


Y en cuestión de segundos, descubres que su amor, solo fueron unas cuantas partículas flotando en el aire, que habitaron mil dudas donde en su convicción.



Si me hubieras amado, no me habrías dejado marchar.




















viernes, 2 de febrero de 2018

Imperfecta.















Cada vez transcurre más tiempo cuando se trata de escribir y publicar en el blog,  aunque en determinados momentos, aún sigo sintiendo  la tentación a pesar del
  muro de escepticismo  y  desilusión con  el que me encuentro en esta  etapa de mi vida.


Creía que escribir era el mejor ejercicio de introspección que podía hacer conmigo misma, que enfrentar una hoja en blanco y contarme en ella, era una reflexión útil cuando creía haber tocado fondo,  que esta opción, me facilitaba coger impulso una vez más, pero últimamente he dejado de tener esa convicción.

He perdido confianza en las metas a alcanzar de mi propia existencia y no sé si aprendo alguna lección cuando utilizo la palabra para expresar mis sentimientos. Comienzo a acostumbrarme al silencio de las emociones que me pertenecen. Ahí,  en ese autocontrol, solo yo puedo manejarme.

Creemos ver el amor en sonrisas luminosas, declaraciones sublimes, abrazos, canciones dedicadas, golpes de ilusión acariciando el alma e incluso lágrimas que dicen apostar por nosotros.

Creemos ver…

De pronto, sin saber por qué, la decepción llega y sacude  la magia de una bonita historia. La convierte tan solo en un espejismo de lo que fue y quizás podría haber llegado a ser, la enfrenta a la realidad. 


Ahora, donde hubo ímpetu de cariño y ganas de luchar , solo asoman el desánimo y la lejanía.

No debemos aspirar a lo perfecto en nuestras relaciones con los demás ni en ningún otro ámbito de la vida, debería ser  suficiente con dar lo mejor de nosotros mismos.
 Tampoco creo que la perfección  exista más allá de nuestra imaginación, sobre todo cuando hablamos de sentimientos.

Nada mejor  que la indulgencia en nuestros propios errores si los aceptamos  desde la humildad  y como parte del  aprendizaje en nuestra vida.