Muchos días ya sin saber absolutamente nada de ti y comienzo a sentir el gris invierno de tu ausencia. Padezco inevitablemente la melancolía que ha dejado tu amor al marcharse. Un the end sin retorno.
Sería una hipócrita si te dijera que no te echo de menos. Si no te contara que simulo conversaciones donde te pregunto ¿qué nos pasó, en qué momento nos perdimos? Pero, para qué, de nada serviría y el olvido llega mejor cuando creemos que alguien ha vuelto a ocupar nuestro lado de la cama.
Se me agolpan estos días tantas ofensas que nos hicimos, que te hice. Daños gratuitos en nombre del mal llamado amor propio, puñetazos al aire en nombre de un ego desmedido.
Y cuando te pienso, créeme, solo puedo enviarte toda la luz y amor del mundo. Es muy triste la forma en que todo ha terminado, y ante eso, solo puedo ofrecerte un arrepentimiento sincero.
Gracias por aparecer en mi camino y contagiarme tantas veces, tus ganas, tus fuerzas, tus abrazos. Ambos sabemos lo que nos hemos amado y solo espero que el tiempo, ponga nuestra historia en el lugar donde se merece.
Por siempre, en un rincón privilegiado de mis pensamientos.
Entiendo que se hable del dolor, lo acepto como parte del proceso, es necesario un duelo que nos cure en medio de la noche melancólica, donde, con la certeza exacta de la muerte, aprendemos, al fin, a perder lo que más amamos.
Entonces, te das cuenta, y sólo entonces, que ya no volverás a sostener sus manos entre las tuyas.
Que todo va muriendo lentamente, y a veces, demasiado veloz. Nada se puede hacer ante la certidumbre de lo efímero.
Si puedo decidir, que seas mi tesoro, por siempre en mis recuerdos, que tus ojos persigan a los míos, que los míos anhelen a los tuyos, desde el amor que ambas nos profesamos juntas
Desperté oyendo un podcast de motivación psicológica donde una de
las frases del tertuliano era: “Nada más levantarte, comienza el día pensando en
tus proyectos y trabaja en ellos con ilusión”
Justo en ese momento,me pregunté, ¿qué proyectos e ilusiones tenía yo
que fueran más allá de cuidar de mis animales, levantarme a las
6´30 h de la mañana para ganar el sueldo del mes y limpiar y ordenar
mi casa para no caer en el caos?
Antes de nada, creo
que debo presentarme: Mi nombre es un nombre cualquiera, y tengo 55 años. Escribo
porque aunque mi verdadera afición es la lectura, escribir siempre
me ha servido para expulsar la tristeza que se acumula a veces por
dentro. Por supuesto, también
he escrito cosas bonitas, pero os confieso, que a mi lo que se me da
bien es contar miserias.
Y es que hacer años, es sinónimo de haber vivido experiencias, que de alguna u otra manera
nos fueron dejando huellas visibles e invisibles a lo largo del
tiempo.
Sabeís como yo, que la vida pasa muy rápido. Un día llegó el príncipe
azul (mentira) y me pidió casarse conmigo.
Otro día, me vi con dos
hijos que no paraban de demandar necesidades típicas de niños e ignoraban que por la
noche había que dormir.
Otro,se hicieron mayores y me di
cuenta que vivía en casa sola, pero con un extraño en mi cama.
Otro día, me
divorcié…
Y así con esta
última decisión, di por finalizados 25 años de relación con el
padre de mis hijos.
Creo que es una de
las mejores y más valientes decisiones que he tomado en mi vida,
pero desde ya os digo, los cambios no llevan por si solos a la
felicidad, eso es una absoluta mentira.
Una separación es una liberación personal, cuando ya no se ama a la otra persona y la
relación solo es de cara a la sociedad. Los auténticos cambios personales, solo llegan desde el trabajo y la humildad, y os lo digo yo que aún que estoy en un largo proceso.
Por si no os
habéis dado cuenta aún,(espero que si) os aviso también que la felicidad no es una
consecución de cosas, sino un estado en sí. La vida no se queda
quieta y si está más de dos días sin traerte ningún tipo de
problema, empieza a preocuparte, pues relajarte en el oficio de vivir, puede resultar fatal ante un problema verdaderamente importante.
Te
lo digo yo que para eso sigo aprendiendo el arte de la resiliencia.
Así que, aquí
estoy, preparada para escribir sobre lo que se me vaya ocurriendo, pero con ánimo de disfrutarlo. Sobre todo y muy importante quiero y necesito reírme de mi misma, He descubierto hace poco que el humor no solo me salva, también me cura.