domingo, 23 de agosto de 2020

Si me quisieras.



No consigo aprender a despedirme
de caminos que ya quedaron
incendiados.

Huyo de las escenas
que desdibujan tus palabras
y revelan los grises que te habitan,

pero los días en tu ausencia
son continuas batallas invisibles.

Si me quisieras
con el amor de aquel que se sabe cobarde,
no echarías flores en mi ventana
para seguir oliendo tu perfume.

Si me quisieras
te irías para siempre.


jueves, 30 de julio de 2020

Tú y yo.



Ante la incertidumbre que me quema
después de cientos de comienzos
y miles de finales,
el amor de tu voz que vuelve
y pide sin pedir, un guiño que te sirva
de esperanza.

Y aún con hambre de ti, mi orgullo
que encarcela a mi boca para evitar decirte
ven,
no te agotes de mí, sigo siendo tu fuente
ven,
no interpretes palabras, porque existo invencible
en mis gestos
ven,
acércate con tacto y líbrame de tanta
ausencia de tus ojos.

Solo quiero borrar mis decepciones
soltar benevolente el lastre
de tanto desatino.

Volver a confiar en ti
como volver a amarnos.



domingo, 24 de mayo de 2020

Despedida




Recibo tus correos de madrugada, probablemente los efectos del alcohol después de haber tomado alguna que otra copa te conducen a la melancolía y te vuelven más valiente.

Siempre llegan después de varios días, justo cuando ya no puedo más, cuando creo haber perdido toda conexión contigo fuera de mi pensamiento y la tristeza aborda una vez más a mis ojos sin remedio . 


Me emociona ver como a pesar de mis bloqueos insistes una y otra vez en contactar conmigo aunque esto no nos hace bien a ninguno. No me pides volver porque  sabes que el camino de vuelta quedó incendiado por nuestros daños, pero puedo entenderte cuando sientes y me escribes que ya no puedes tocar con la punta de tus dedos los míos.

Me dices que estás mejor, que hay días en que tu recuerdo me olvida y a pesar del dolor que  esto me causa, sé que vas por buen camino. Yo aún no he llegado a ese tramo y te llevo conmigo, entras y sales  de mi mente a tu antojo.

Dicen que pasará, que es cuestión de tiempo dejar atrás esta historia, pero no saben lo difícil que es marcharse de un paraje donde pude encontrarme con mis sueños frente a frente cada vez que miraba a tus ojos.

No entiendes nada me dices, no consigues entender que un amor así se deje marchar, que se suicide a propósito, no quieres admitir que este amor lo fuimos afixiando poco a poco con nuestros actos.

Me culpas, no me lo dices directamente en tus correos, pero me culpas al igual que yo a ti. Y cuando los reproches entran en nuestras palabras estas se enredan y ya no pueden desenmarañarse.

Intento huir con el pensamiento y me retrotraigo al inicio, al momento de nuestra primera conversación donde las emociones fluyeron de forma instantánea, y en los encuentros solo nos salían abrazos y ganas de querernos.

 No dejo de preguntarme que pasó si seguimos siendo los mismos…

Sabes que ambos nos estamos despidiendo cada poco y quizás esto no sea sano, pero es inevitable el dolor de tu ausencia en mi piel y mis gestos, es justa una despedida lenta para asumir la marcha de este gran amor que nos tuvimos.

Nunca te olvidaré, solo necesito pensarte de otra manera y desear que tu camino te traiga la felicidad que yo no pude darte.


Gracias por hacerme conocer el amor en la forma que tú lo hiciste.








viernes, 1 de mayo de 2020

Mientras.



















A veces escribir no significa nada, no conduce a ninguna parte
justificar palabras que ardieron en mi boca inconsecuentes
con el solo propósito de castigar el daño.

Y después del diluvio, alcanzo a ver la herida,
el duelo irremediable que asalta mis fronteras
a la espera del rayo de sol que alguna vez te cicatrice.

No hay lágrimas que lloren por nosotros ahora
el mundo está agobiado y con lista de espera.

Mientras, bajo los brazos y me rindo por fin,
renuncio a este sueño para siempre.






martes, 14 de abril de 2020

El juego de la existencia












"Al final el remordimiento, la culpa que nos acompaña por no haber actuado de una forma diferente a como lo hicimos."

Estos días de encierro tienen demasiadas horas para darle vueltas incluso a aquello que prácticamente teníamos olvidado, porque la vida (esa era nuestra excusa) no nos daba más de sí…

Sin embargo, leí en algún lado que si a estas alturas del encierro no has llamado a esa persona en la que estás pensando justo ahora mismo para preguntarle como está, quizás es que dejó de interesarte.

Me gustaría pensar que no siempre es así, que aún recordamos a personas que ya no forman parte de nuestro entorno pero su olvido nos ayuda a sobrevivir por la decepción o la pérdida de lo que un día tuvimos con ellas, o por qué no decirlo, de aquellos de quienes desertamos voluntariamente.

Estos días se estiran como nunca antes lo habían hecho y hay tiempo de agradecer cada mañana por estar en casa y no en un hospital siendo un número más de esta tragedia.
También hay tiempo para despedirnos sin abrazos pero con lágrimas, de aquellos que se nos fueron en un absoluto silencio como si nunca hubieran existido…

Y si miro dentro de mí, solo acierto a ver multitud de pensamientos inconexos, emociones que no fluyen como deben, caminos de incertidumbre y sin destino a los que debo retar una vez más en busca de una sola meta, la paz interior.

Me resisto, me opongo a ese "yo" que no me gusta, a ésta cruel paradoja que la vida nos ha acontecido y confío en la resiliencia del ser humano para afrontar las adversidades.

Me comprometo a seguir jugando una partida más en este juego de la existencia y espero que puedan perdonarme todas aquellas personas a las que fallé de alguna u otra manera.








jueves, 19 de marzo de 2020

Hoy he soñado.



“Hoy he soñado en otra vida, en otro mundo, pero a tu lado” (Los Secretos)

Me despido el mismo día que llegamos a nuestras vidas, vaya coincidencia me dijiste insinuando que quizás hubiera orquestado a propósito esa casualidad.

No lo sé, realmente te diría que no, que esta huida de ti no sé como llevarla a cabo aún, aunque mi intuición la dicte necesaria y lleve tiempo obligándome a partir. Creo que a tu lado ya aprendí lo suficiente, que quedarme más tiempo junto a ti sería arruinar todo lo conseguido.

Hoy solo soy capaz de asomarme al balcón de nuestros grandes momentos, ahora no tocan reproches porque no serían justos para ninguno. Un amor de este calibre no se lo merece .


Es duro despedirse de alguien que te reclama con la fuerza del que se sabe enamorado, que no entiende por qué elijo irme de su vida una y otra vez desde que nos conocimos y precisamente cuando la estabilidad pedía permiso para quedarse.
No te explicas por qué rechazo el cobijo que siempre me ofreces, tus abrazos y los besos, el consuelo y nuestras risas, la escucha complaciente de mi verborrea hasta que el cansancio te vencía sobre mi pecho.


Me gustaría contarte el motivo concreto, pero no lo sé amor, no lo sé. Hoy justo en nuestro aniversario,no puedo razonar nada sensato.

Encontrarte a ti fue encontrar un refugio en medio de mis guerras. Curaste muchas de mis heridas y me hiciste más fuerte si cabe aunque pienses que tengo miedo al compromiso y la soledad.

No amor, mis miedos son muchos más que eso, miedo a no crecer como persona a no ser yo en mi intento de agradar siempre al otro.

Creo que tengo que seguir sola hacia adelante y dejar de preguntarme si este amor es producto de mi deuda con el tuyo, combatir mis miedos, creer en mí y potenciar mi esencia a toda costa.


Así que solo puedo brindar por nosotros, por esa llamada a media noche, por nuestro encuentro en Atocha, por aquellos viajes fabulosos donde fuimos tan felices, por ese árbol lleno de pájaros, por ofrecerme tu casa como la mía, por tanto amor como me entregaste.
Solo puedo decirte: GRACIAS AMOR, TE QUERRÉ SIEMPRE.

lunes, 16 de marzo de 2020

El Genio de la Lámpara Maravillosa




















El   Genio de la Lámpara.

Esa mañana supuso un gran esfuerzo levantarme de la cama para ir al trabajo y deseé ingenuamente, al igual que una niña pequeña, poder quedarme en casa varios días olvidada del mundo,y éste, a su vez de mí. A veces esos pensamientos me rondan, sobre todo cuando la vorágine de la vida, vestida de costumbre, consigue atraparme en su tela de araña.


Por lo visto, el Genio de la lámpara maravillosa andaba rondando por mi dormitorio, (me pregunto por qué no vino otras veces en que tantas cosas le pedí…) y pudo oírme con facilidad, porque a las pocas horas de salir de casa ya estaba de vuelta con el mandato de quedarme  encerrada durante un tiempo considerable.


En ese momento me ilusioné, dentro de la lógica incertidumbre. Me dije a mí misma que estaría bien estar sola en casa unos días. Se supone que ya estoy acostumbrada después de algo más de tres años viviendo acompañada de mis animales, pero no es verdad...

La soledad elegida está bien, y es necesaria para reconstruir cada poco nuestros ruidos internos, y veces hasta para apagar fuegos complicados.

Pero la soledad impuesta es otra historia, ahí  debo tener cuidado en no excederme a riesgo de sus efectos secundarios.


Los hijos, tan jóvenes, te dicen sabiamente y con el propósito de animarte, que en el fondo todos estamos solos, pero no saben aún que 25 años no son 50 y que a ellos, la juventud les aprieta el pecho con valentía y con ganas.


Me gustaría haber viajado y leído más, haber sido mejor persona con aquellos que se cruzaron en mi camino. Aún estoy a tiempo, lo sé, la bondad no caduca, si embargo, el vino se avinagra una vez abierta la botella.

Siento que estos tres años a resultas de todo lo vivido, he envejecido como unos diez más, compruebo en primera persona que las heridas del alma dejan profundas cicatrices y estas siguen escociendo cuando les viene en gana.


Reflexiono con la intuición de que cuando este aislamiento acabe, cuando el botón del play vuelva a activarse otra vez,muchas  cosas no volverán a ser como antes, pero no pienso atraer a lo terrible o elucubrar absurdas premoniciones negativas. 


Confío plenamente en la capacidad y resiliencia del ser humano para salir adelante. 

El mundo lleva mucho tiempo enfermo de egoísmos y los sujetos de ese mundo que a veces no nos gusta, somos nosotros.

 Este virus es la excusa perfecta para resetearnos una vez más y recordarnos desde la humildad que, a pesar de nuestras diferencias, somos sencillamente iguales en el dolor o la alegría. 

Saldremos de esta con alguna cicatriz más a cuestas, sino varias, pero  volveremos a levantarnos y seguiremos caminando como siempre lo hemos hecho desde el  principio de los tiempos.

Yo, por si acaso, volveré a pedirle al Genio de la Lámpara Maravillosa por toda la humanidad,  con un poco de suerte quizás siga en  mi dormitorio...