sábado, 26 de diciembre de 2020

Pletórica.

 
















Vuelvo a empezar de cero y me adelanto al año nuevo que ha de venir. El principal inconveniente es que el marcador de la vida deja sus huellas en el rincón de la memoria y cada comienzo resulta más difícil.

Ya no me acompaña la juventud en el corazón para susurrarme que la conquista de la felicidad es solo un reto a superar.

¿Cuántas veces a lo largo de mi vida he de reinventarme? ¿Por qué siento que estoy siempre en una búsqueda continua? ¿Qué es lo que necesito para ser feliz?. Preguntas que aparecen sin permiso en la abstinencia del bullicio y la sombra de mi soledad.

He amado de mil maneras porque así es la cantidad de amores variados que podemos sentir y he entregado mi verdadera esencia cada vez que el corazón me lo pidió. Mis ojos y mi sonrisa fueron el don del amor floreciendo por aquel entonces.

Pero hoy, mi discurso es otro, es la apología de una mujer compleja y cubierta de cicatrices profundas, que sólo yo alcanzo a ver, una mujer que, después de varias derrotas, perdió la inocencia y la fe en si misma.

Debo seguir cabalgando a solas, llevar las riendas de mi propio destino y dar un descanso al corazón de tantas idas y venidas.


Me otorgo la licencia de no sentirme culpable por seguir a mi intuición.

Y sonrío, con una copa en la mano brindo mientras alguien me dice:
” estás pletórica"



domingo, 13 de diciembre de 2020

Lo importante es que tiene solución.




















No estoy bien físicamente, llevo tiempo intuyendo que la colonoscopia no saldrá perfecta, pero después de todo, tampoco es nada grave. Como dice el doctor tan guapo que tengo, “lo importante es que tiene solución” y grabo esa frase en mi cabeza para repetirla a mi familia y mis amigos cuando pregunten.

Me explica que de ahora en adelante, cada dos meses, tendré que ir al hospital a ponerme un tratamiento biológico. “Las pastillas dejaron de ser efectivas” me dice. Me culpo en ese momento de haber vuelto a fumar durante un tiempo después de seis años “Lo he vuelto a dejar doctor” le digo, “ da igual, ahora da igual” me contesta. La enfermedad de Crohn está activa y no podemos esperar más.

Vale, no esperamos…

Las enfermeras salen y nos quedamos a solas, el doctor y yo, en una sala de pruebas especiales, un pequeño simulacro de quirófano helado que me cala los huesos. Escribe en su ordenador a la vez que me informa de todas las pruebas que van a practicarme antes de comenzar el nuevo tratamiento, y mientras le pregunto por los efectos secundarios, recuerdo a mi amiga M. José, recién separada y con un cáncer de pecho superado de momento...Pienso en cómo se tuvo que sentir cuando oyó un diagnóstico tan terrible.

Vuelvo a repetir en silencio la frase del doctor: ” lo importante es que tiene solución” y sé que no me engaña, porque me mira a los ojos fijamente cuando me lo dice.

Me voy a casa justo después de la prueba del hospital, no me encuentro bien y no se notará mi falta si no vuelvo a la oficina. Desde el covid apenas hay trabajo y solo hago de chica de los recados. Después de casi tres años estudiando para promocionar, todo quedó parado, así que cada día me levanto para ir a un trabajo en el que no trabajo.

Quedo con unas amigas, somos seis y cumplimos las normas, no nos dejamos hablar las unas a las otras, todas queremos ser protagonistas y contar, decimos lo que creemos que las demás quieren escuchar y de pronto, me siento fuera de lugar y deseo irme a casa cuanto antes. Cada vez me gustan menos las reuniones con mucha gente, está bien, quizás, pero me agota.

Y pienso, no puedo dejar de pensar, en las navidades tan duras de los últimos cuatro años, o en estas que ya están llegando, con una nueva pareja que vive a 200 kilómetros de casa, pero que se esfuerza para que no lo note demasiado. Este año cenará con mi familia pero aún así y aunque no me lo diga, tiene pánico a que volvamos a dejarlo como otras tantas veces desde que nos conocimos.


Y pienso en mi ex con el que me crucé por pura casualidad hace unos días y no pudimos dirigirnos ni un simple saludo después de 25 años de convivencia. Solo supo bajar la cabeza al verme.


Y pienso en el vecino de al lado, que ha fallecido con 70 años y con el que nunca crucé más de dos frases seguidas, pero estoy segura de que era un buen hombre y me ha dejado un poco más sola. Se murió el día de su cumpleaños, hay que tener suerte hasta para eso.

Y pienso en uno de los grupos de WhatsApp, donde hoy, llevan toda la tarde enviando fotos de árboles de Navidad a ver cual de ellos es el más bonito, e imágenes de como han decorado su hogar con motivos navideños. Con el mundo tan loco y trágico que están viviendo tantos seres humanos, mientras nosotros estemos a gustito y con las necesidades cubiertas...

Y pienso que no puedo más, que hay días o semanas, o navidades en las que no me aguanto ni yo, creo que ese es el mayor problema, la única alternativa que me queda es recurrir a la frase del doctor:

”Lo importante es que tiene solución”




Corte de Pelo



Hoy me he cortado mi larga melena después de varios años. Me han dejado un corte a la altura del cuello y me siento estupenda.

A la mayoría de los hombres les gustan las mujeres con el pelo largo, mi ex-marido decía que no me lo cortara, que el pelo corto me sentaba fatal, a mi pareja actual le gusta el pelo largo, pero no sin aclarar -con la boca pequeña- que soy yo la que decido.

Lo peor de todo es que sutilmente este mensaje cala en nosotras, las mujeres, y al final, aunque tengamos un pelo horrible o sea muy latoso arreglarlo, nos aguantamos, todo sea por agradar a nuestra pareja. Nos sentimos totalmente agradecidas si nos dicen que estamos guapísimas y llegamos a creer que con el pelo corto estaríamos horribles.

Pues yo me acabo de mirar al espejo y estoy monísima de la muerte, y eso que mi hijo pequeño ya me ha dado su veredicto en forma de suspenso y mi pareja no me ha visto aún. No he querido decirle nada para darle una “grata sorpresa”

A ver, qué queréis que os diga, estoy ya un poco hartita de que por el hecho de ser mujer haya que tener siempre una imagen de anuncio tipo barbie.

Tengo 51 años, me gusta comer, beber mis cervecitas y alguna que otra copa de vino cuando la ocasión lo merece, soy alta y eso es una ventaja, pero mi cuerpo es el de una fofisana que además ha sido madre en dos ocasiones

Por qué tengo que estar buena si eso implica estar en el gimnasio día si día no? Puedo dar datos fehacientes, hay gente que prácticamente vive en los gimnasios.

Yo he estado yendo a Pilates y estaba muy contenta, porque todo el mundo me decía que era buenísimo a nuestra edad estirar músculo e hice caso a estos consejos por coherencia y responsabilidad con mi propio cuerpo sobre todo.

El problema es que estoy en tan baja forma que me he lesionado la espalda. Por lo visto el nivel que llevan es demasiado alto para mí…

Así que he decidido que no me voy a amargar la existencia. Salgo con mi perrito a pasear a diario unos 50 minutos y cuando me cure la lesión
(buenos dineros me está costando el fisio), estiraré en casa. Con internet qué no se puede aprender hoy en día?

Ahora estoy con un curso de Excel avanzado de cuarenta tutoriales y solo voy por el décimo porque fui de listilla e intenté de buenas a primeras trabajar con tablas dinámicas, un disparate. Por comparar, es como si no sabes freír un huevo y te apuntas a practicar esterificaciones (la palabra la he aprendido del concurso de master chef) pues eso, que aquí estoy intentando aprender desde la lección primera.

Si algo tengo cada día mas claro es que hay tantas cosas que tengo que estudiar aún...

Tengo una amiga que aprendió a escribir poesía por internet, como os lo cuento, no sé que poesía escribirá, pero a ella le gusta, así que ¡ole! por toda la gente que pulula por estos mundos de dios dispuesta a enseñar a los demás.

Bueno como os decía que hoy me he quitado yo un peso de encima al cortarme el pelo. Que liberación! pasar de la opinión de los demás, no sé como que me he liberado por dentro y me han entrado ganas de hablar!!








domingo, 29 de noviembre de 2020

Sin embargo.






Creía que la paz
no volvería a fugarse
por el resquicio de las dudas,
ese triste rincón oscuro
donde nuestros ojos
dejan de mirarse a veces.

Volví a pensar en ti
como símbolo del amor
que todo lo puede,
capaz de estirar
horas a la noche
y acortar distancias
que separan
solo para fundirte en
los abrazos de tu valquiria.

Te niegas a admitir
que el cariño es imperfecto
y volátil,
sin embargo,
unas palabras dichas
desde el impulso de mis cicatrices,
te alejan del paraíso
que te empeñas en construir
a mi lado.

Cuando nos peleamos,
no ves a la mujer débil
que quiere ser fuerte
y cada día intenta fabricar
sonrisas para ti.


No ves a la mujer que anhela
borrar un pasado
en blanco y negro
con actores de segunda.

Ay amor, no me crees cuando te digo,
que solo tú has sabido
traer el arcoíris a mi ventana.

viernes, 2 de octubre de 2020

Caducidad

 

 


 

 

 

 

 


No sé por qué transito en el daño incesante
por qué mi pensamiento solo intuye la herida
que vendrá sin previo aviso.



Golpeo y me golpean tus errores
en un ring novelesco
donde cada cual lleva su coraza
a la medida de sus cicatrices.



Será el miedo a verme sin disfraz,
o el desabrigo intacto que siempre me corteja
razones que caducan mis arraigos.



Si supiera entregarme sin finales
que acrediten mi causa
no me habría marchado de nosotros.

 


 

domingo, 23 de agosto de 2020

Si me quisieras.



No consigo aprender a despedirme
de caminos que ya quedaron
incendiados.

Huyo de las escenas
que desdibujan tus palabras
y revelan los grises que te habitan,

pero los días en tu ausencia
son continuas batallas invisibles.

Si me quisieras
con el amor de aquel que se sabe cobarde,
no echarías flores en mi ventana
para seguir oliendo tu perfume.

Si me quisieras
te irías para siempre.


jueves, 30 de julio de 2020

Tú y yo.



Ante la incertidumbre que me quema
después de cientos de comienzos
y miles de finales,
el amor de tu voz que vuelve
y pide sin pedir, un guiño que te sirva
de esperanza.

Y aún con hambre de ti, mi orgullo
que encarcela a mi boca para evitar decirte
ven,
no te agotes de mí, sigo siendo tu fuente
ven,
no interpretes palabras, porque existo invencible
en mis gestos
ven,
acércate con tacto y líbrame de tanta
ausencia de tus ojos.

Solo quiero borrar mis decepciones
soltar benevolente el lastre
de tanto desatino.

Volver a confiar en ti
como volver a amarnos.



domingo, 24 de mayo de 2020

Despedida




Recibo tus correos de madrugada, probablemente los efectos del alcohol después de haber tomado alguna que otra copa te conducen a la melancolía y te vuelven más valiente.

Siempre llegan después de varios días, justo cuando ya no puedo más, cuando creo haber perdido toda conexión contigo fuera de mi pensamiento y la tristeza aborda una vez más a mis ojos sin remedio . 


Me emociona ver como a pesar de mis bloqueos insistes una y otra vez en contactar conmigo aunque esto no nos hace bien a ninguno. No me pides volver porque  sabes que el camino de vuelta quedó incendiado por nuestros daños, pero puedo entenderte cuando sientes y me escribes que ya no puedes tocar con la punta de tus dedos los míos.

Me dices que estás mejor, que hay días en que tu recuerdo me olvida y a pesar del dolor que  esto me causa, sé que vas por buen camino. Yo aún no he llegado a ese tramo y te llevo conmigo, entras y sales  de mi mente a tu antojo.

Dicen que pasará, que es cuestión de tiempo dejar atrás esta historia, pero no saben lo difícil que es marcharse de un paraje donde pude encontrarme con mis sueños frente a frente cada vez que miraba a tus ojos.

No entiendes nada me dices, no consigues entender que un amor así se deje marchar, que se suicide a propósito, no quieres admitir que este amor lo fuimos afixiando poco a poco con nuestros actos.

Me culpas, no me lo dices directamente en tus correos, pero me culpas al igual que yo a ti. Y cuando los reproches entran en nuestras palabras estas se enredan y ya no pueden desenmarañarse.

Intento huir con el pensamiento y me retrotraigo al inicio, al momento de nuestra primera conversación donde las emociones fluyeron de forma instantánea, y en los encuentros solo nos salían abrazos y ganas de querernos.

 No dejo de preguntarme que pasó si seguimos siendo los mismos…

Sabes que ambos nos estamos despidiendo cada poco y quizás esto no sea sano, pero es inevitable el dolor de tu ausencia en mi piel y mis gestos, es justa una despedida lenta para asumir la marcha de este gran amor que nos tuvimos.

Nunca te olvidaré, solo necesito pensarte de otra manera y desear que tu camino te traiga la felicidad que yo no pude darte.


Gracias por hacerme conocer el amor en la forma que tú lo hiciste.








viernes, 1 de mayo de 2020

Mientras.



















A veces escribir no significa nada, no conduce a ninguna parte
justificar palabras que ardieron en mi boca inconsecuentes
con el solo propósito de castigar el daño.

Y después del diluvio, alcanzo a ver la herida,
el duelo irremediable que asalta mis fronteras
a la espera del rayo de sol que alguna vez te cicatrice.

No hay lágrimas que lloren por nosotros ahora
el mundo está agobiado y con lista de espera.

Mientras, bajo los brazos y me rindo por fin,
renuncio a este sueño para siempre.






martes, 14 de abril de 2020

El juego de la existencia












"Al final el remordimiento, la culpa que nos acompaña por no haber actuado de una forma diferente a como lo hicimos."

Estos días de encierro tienen demasiadas horas para darle vueltas incluso a aquello que prácticamente teníamos olvidado, porque la vida (esa era nuestra excusa) no nos daba más de sí…

Sin embargo, leí en algún lado que si a estas alturas del encierro no has llamado a esa persona en la que estás pensando justo ahora mismo para preguntarle como está, quizás es que dejó de interesarte.

Me gustaría pensar que no siempre es así, que aún recordamos a personas que ya no forman parte de nuestro entorno pero su olvido nos ayuda a sobrevivir por la decepción o la pérdida de lo que un día tuvimos con ellas, o por qué no decirlo, de aquellos de quienes desertamos voluntariamente.

Estos días se estiran como nunca antes lo habían hecho y hay tiempo de agradecer cada mañana por estar en casa y no en un hospital siendo un número más de esta tragedia.
También hay tiempo para despedirnos sin abrazos pero con lágrimas, de aquellos que se nos fueron en un absoluto silencio como si nunca hubieran existido…

Y si miro dentro de mí, solo acierto a ver multitud de pensamientos inconexos, emociones que no fluyen como deben, caminos de incertidumbre y sin destino a los que debo retar una vez más en busca de una sola meta, la paz interior.

Me resisto, me opongo a ese "yo" que no me gusta, a ésta cruel paradoja que la vida nos ha acontecido y confío en la resiliencia del ser humano para afrontar las adversidades.

Me comprometo a seguir jugando una partida más en este juego de la existencia y espero que puedan perdonarme todas aquellas personas a las que fallé de alguna u otra manera.








jueves, 19 de marzo de 2020

Hoy he soñado.



“Hoy he soñado en otra vida, en otro mundo, pero a tu lado” (Los Secretos)

Me despido el mismo día que llegamos a nuestras vidas, vaya coincidencia me dijiste insinuando que quizás hubiera orquestado a propósito esa casualidad.

No lo sé, realmente te diría que no, que esta huida de ti no sé como llevarla a cabo aún, aunque mi intuición la dicte necesaria y lleve tiempo obligándome a partir. Creo que a tu lado ya aprendí lo suficiente, que quedarme más tiempo junto a ti sería arruinar todo lo conseguido.

Hoy solo soy capaz de asomarme al balcón de nuestros grandes momentos, ahora no tocan reproches porque no serían justos para ninguno. Un amor de este calibre no se lo merece .


Es duro despedirse de alguien que te reclama con la fuerza del que se sabe enamorado, que no entiende por qué elijo irme de su vida una y otra vez desde que nos conocimos y precisamente cuando la estabilidad pedía permiso para quedarse.
No te explicas por qué rechazo el cobijo que siempre me ofreces, tus abrazos y los besos, el consuelo y nuestras risas, la escucha complaciente de mi verborrea hasta que el cansancio te vencía sobre mi pecho.


Me gustaría contarte el motivo concreto, pero no lo sé amor, no lo sé. Hoy justo en nuestro aniversario,no puedo razonar nada sensato.

Encontrarte a ti fue encontrar un refugio en medio de mis guerras. Curaste muchas de mis heridas y me hiciste más fuerte si cabe aunque pienses que tengo miedo al compromiso y la soledad.

No amor, mis miedos son muchos más que eso, miedo a no crecer como persona a no ser yo en mi intento de agradar siempre al otro.

Creo que tengo que seguir sola hacia adelante y dejar de preguntarme si este amor es producto de mi deuda con el tuyo, combatir mis miedos, creer en mí y potenciar mi esencia a toda costa.


Así que solo puedo brindar por nosotros, por esa llamada a media noche, por nuestro encuentro en Atocha, por aquellos viajes fabulosos donde fuimos tan felices, por ese árbol lleno de pájaros, por ofrecerme tu casa como la mía, por tanto amor como me entregaste.
Solo puedo decirte: GRACIAS AMOR, TE QUERRÉ SIEMPRE.

lunes, 16 de marzo de 2020

El Genio de la Lámpara Maravillosa




















El   Genio de la Lámpara.

Esa mañana supuso un gran esfuerzo levantarme de la cama para ir al trabajo y deseé ingenuamente, al igual que una niña pequeña, poder quedarme en casa varios días olvidada del mundo,y éste, a su vez de mí. A veces esos pensamientos me rondan, sobre todo cuando la vorágine de la vida, vestida de costumbre, consigue atraparme en su tela de araña.


Por lo visto, el Genio de la lámpara maravillosa andaba rondando por mi dormitorio, (me pregunto por qué no vino otras veces en que tantas cosas le pedí…) y pudo oírme con facilidad, porque a las pocas horas de salir de casa ya estaba de vuelta con el mandato de quedarme  encerrada durante un tiempo considerable.


En ese momento me ilusioné, dentro de la lógica incertidumbre. Me dije a mí misma que estaría bien estar sola en casa unos días. Se supone que ya estoy acostumbrada después de algo más de tres años viviendo acompañada de mis animales, pero no es verdad...

La soledad elegida está bien, y es necesaria para reconstruir cada poco nuestros ruidos internos, y veces hasta para apagar fuegos complicados.

Pero la soledad impuesta es otra historia, ahí  debo tener cuidado en no excederme a riesgo de sus efectos secundarios.


Los hijos, tan jóvenes, te dicen sabiamente y con el propósito de animarte, que en el fondo todos estamos solos, pero no saben aún que 25 años no son 50 y que a ellos, la juventud les aprieta el pecho con valentía y con ganas.


Me gustaría haber viajado y leído más, haber sido mejor persona con aquellos que se cruzaron en mi camino. Aún estoy a tiempo, lo sé, la bondad no caduca, si embargo, el vino se avinagra una vez abierta la botella.

Siento que estos tres años a resultas de todo lo vivido, he envejecido como unos diez más, compruebo en primera persona que las heridas del alma dejan profundas cicatrices y estas siguen escociendo cuando les viene en gana.


Reflexiono con la intuición de que cuando este aislamiento acabe, cuando el botón del play vuelva a activarse otra vez,muchas  cosas no volverán a ser como antes, pero no pienso atraer a lo terrible o elucubrar absurdas premoniciones negativas. 


Confío plenamente en la capacidad y resiliencia del ser humano para salir adelante. 

El mundo lleva mucho tiempo enfermo de egoísmos y los sujetos de ese mundo que a veces no nos gusta, somos nosotros.

 Este virus es la excusa perfecta para resetearnos una vez más y recordarnos desde la humildad que, a pesar de nuestras diferencias, somos sencillamente iguales en el dolor o la alegría. 

Saldremos de esta con alguna cicatriz más a cuestas, sino varias, pero  volveremos a levantarnos y seguiremos caminando como siempre lo hemos hecho desde el  principio de los tiempos.

Yo, por si acaso, volveré a pedirle al Genio de la Lámpara Maravillosa por toda la humanidad,  con un poco de suerte quizás siga en  mi dormitorio...